Así como muchos de nues tros artistas del llamado «Grupo de París» de los años '30 concurrieron al taller del pintor André Lhote, el taller y l'Academie de la Grande Chaumiere que dirigía Ossip Zadkine era la meca para los escultores de todo el mundo. A fines de los '40 y comienzos de los '50 coincidieron allí las argentinas Alicia Penalba (1913-1982) y Noemí Gerstein (1908-1996). Ambas figuran en el Diccionario de la Escultura Moderna (Edición Fernand Hazan, 1960) y también coinciden las muestras-homenaje que se realizan actualmente en Buenos Aires.
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De la primera se exhiben en Galería Maman y hasta fines de Diciembre «Obras de su Atelier» París-Pietrasanta, 41 esculturas en bronce, acero, alpaca, terracota. Después de graduarse en la Escuela Superior de Bellas Artes de nuestro país, en 1948 se instala en París gracias a una beca del gobierno francés. La Bienal de Amberes, exposiciones en Tokio, Francia, en los museos Guggenheim de Nueva York y Cleveland, la II Documenta de Kassel y el Gran Premio de la Bienal de San Pablo en 1961, marcan el comienzo de una notable serie de reconocimientos internacionales. Penalba realiza varias obras públicas, entre ellas, una fuente en Neuilly, esculturas monumentales como la Grand Double en Milwaukee, en la Universidad de Bordeaux y en el Museo de la Escultura al Aire Libre de Middelheim, Amberes. Según decía, «Fue en París que se me reveló que pertenecemos a algo inmutable que viene de la infancia. Zao Wov Ki me dijo que él había venido a París para ser más Chino».
Su infancia, transcurrida en la Patagonia fue inspiración de esa irrupción en el espacio de fragmentos o alas temblorosas moduladas por el viento, o las sucesiones de planos oblicuos, formas aéreas y rítmicas enriquecidas por una luz que las penetra.
Al recorrer la exposición se comprueba la bergsoniana expresión «élan vital» o ímpetu vital que crece desde el interior de las obras. «Pasión de la jungla» (1952), «Homenaje a César Vallejo» (1955), «Crysalide III» (1974), de carácter totémico o la multiplicación de planos aéreos «Premier Vol» (1969), «Ventisquero» (1973), formas múltiples reunidas a propósito del tema elegido, generalmente alrededor del vuelo, metáfora de la libertad, «suprema aspiración de mi vida», en sus palabras.
• Gerstein
La exposición de Noemí Gerstein que se realiza en el Centro Cultural Recoleta da comienzo al proyecto curatorial de Pelusa Borthwick, «Las AusentesPresentes», en el que se rendirá homenaje a grandes artistas argentinas cuyas obras permanecen como referentes de las artes visuales del siglo XX en nuestro país. Casi 60 obras realizadas entre 1943 y 1990, pertenecientes a su familia, colecciones públicas y privadas en un excelente montaje que permite una lectura íntima sobre una artista que supo desde siempre que sería escultora ya que, decía, «los pinceles eran demasiado blandos para mí».
Reconocida internacionalmente, Gerstein recibió la Medalla de Plata en la Exposición Inter-nacional de Bruselas (1958), el Premio Adquisición de Escultura Internacional del Instituto Di Tella (1962), Fondo Nacional de las Artes (1989), Konex de Platino (1982), Asociación Internacional de Críticos de Arte (1990) y fue la primera mujer académica de número de la Academia Nacional de Bellas Artes.
La artista abordó todos los materiales, desde la tierna terra-cota hasta chapas, láminas de bronce, aluminio, hierro que soldaba y ensamblaba con destreza poco común, imaginación y sensibilidad. En la muestra está la maqueta en acero y bronce del «Monumento al Prisio-nero Político Desconocido» (1953), expuesta en la Tate Gallery de Londres y que concursó para el Gran Premio. «Quijote y Sancho Panza», (1964), hierro y acero, una irónica mirada sobre estos personajes, «Contenido y Continente» (1975).
En 1989, Noemí Gerstein donó 16 esculturas de enorme significación al Fondo Nacional de las Artes en cuya sede están custodiadas. Clausura el 15 de diciembre.
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