10 de octubre 2005 - 00:00
Coincidencia de muestras en una activa Patagonia
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La muestra colectiva "Atmósfera" es un proyecto multidisciplinario de Matilde Marín. La video-instalación está dedicada a explorar cinco puntos límites del mundo.
Como explicó Marín durante la presentación de la muestra: «El proyecto consiste en el cruce de las miradas, la local, de los residentes en la región, y la mía, que llega desde afuera buscando comprender el significado y las singularidades de este lugar». Los artistas patagónicos que participan de la muestra son Julio Aguirre, Mónica Alvarado, Gustavo Groh, Horacio Córdoba, Betina Muruzabal, Adriel Ramos, Liliana Solari, Adriana Opacat, José Luis Tuñón y Sonia Cortez, quien además tiene a su cargo, la dirección de Artes Visuales del Complejo Cultural, y brinda un buen ejemplo de gestión llevado adelante por una artista.
Cortez, a cargo del espacio desde sus inicios, conoce desde adentro las necesidades de una comunidad donde los artistas son cada vez más numerosos. Desde 1999, con un presupuesto estrecho pero digno, sostiene un extenso programa con ritmo sostenido de dos muestras al mes, a las que se suman talleres, clínicas y seminarios que se suceden sin pausa. Orientada a cerrar el abismo que separa a Buenos Aires del interior y los circuitos internacionales, la gestión del Complejo contempla la participación de los artistas locales en ferias como arte-BA, en la que expuso este año un grupo de artistas seleccionado por el curador Rodrigo Alonso, o Expotrastiendas, que se inaugura este mes con la llegada de santacruceños a cargo de la curadora Corinne Abadi. si bien en estas salas se vieron recientemente obras de varios artistas consagrados como Soldi, Horacio Zavala, Margarita Paksa o Marie Orensanz, el arte contemporáneo comenzó a ocupar un lugar preferencial, dada la avidez que suscita en Santa Cruz, como en tantas otras provincias del país. Lejos del «ruido» porteño, se percibe con mayor claridad que la producción contemporánea brinda respuestas a las necesidades espirituales e intelectuales del espectador. En primer lugar, porque más allá del placer estético que pueda deparar, el arte contemporáneo habla sobre la complejidad del mundo de nuestros días, plantea interrogantes, estimula la participación activa del espectador y le demanda que se sensibilice y reflexione.
En Río Gallegos, al igual que en Posadas, Tucumán, Neuquén o Rosario, se ha pensado en una política cultural de base, cuya meta, al igual que los esfuerzos personales de los operadores culturales, es a elevar la calidad de vida de la gente.



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