Cómo entretener con un argumento absurdo

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«Mr. Brooks» (EE.UU., 2007, habl. en inglés) Dir.: B.A. Evans Int.: K. Costner, W. Hurt, D. Moore, D. Cook, M. Helgenberger, D. Panabaker, L. Crouse.

Extraño y bienvenido es este regreso de Kevin Costner como productor y protagonista de un thriller retorcido como pocos. Exitoso fabricante de cajas, Mr. Brooks acaba de ser elegido hombre del año en su ciudad natal, y sin embargo sólo él sabe que su adicción al homicidio que creía controlada lo está llamando a volver a matar.

Costner es un Mr. Brooks totalmente controlado tanto en su carrera criminal, que lo convirtió en el nunca atrapado «asesino de las huellas digitales» , sino también dirigiendo su empresa y ocupándose de su familia, que incluye una hija con una agenda propia de problemas de todo tipo, entre ellos un embarazo intempestivo, el abandono de los estudios y, por si faltaba más, ser sospechosa de homicidio. Este autocontrol lo logra con un bizarro desdoblamiento de personalidad: Costner, es decir Mr. Brooks, puede estar en medio de una reunión de negocios o en una situación íntima con su esposa, lo que no le impedirá mantener un diálogo paralelo con su alter ego, William Hurt. Este es una especie de demonio sobre su hombre siempre arengándolo para cometer nuevos crímenes, o deliberando sobre cómo actuar cuando la policía podría atraparlo. Pero si la trama es complicada hasta aquí, va sólo la mitad de las complicaciones, como que un testigo del último crimen de Mr. Brooks (Dane Cook) lo chantajee pidiendo un desquiciado pago a cambio. Por su lado, la detective Demi Moore, que siempre intentó descubrir sin éxito al «asesino de las huellas digitales» ahora lo ve reaparecer con una pista nueva, al tiempo que otro asesino serial que ella había atrapado escapa de la cárcel y conflictos personales amenazan su equilibrio profesional.

Habiendo producido films tan recordados de los años '80 como «Cuenta conmigo» y « Starman», el director Bruce Evans tomó la cámara para darle sentido a un argumento tan absurdo como el que acabamos de describir, y lo hace con una eficacia increíble, atando cada cabo de la trama sin nunca dejar de darle un toque irónico que condimente en su justa medida esta curiosa y muy entretenida ensalada. El elenco es un punto a favor, pero el que se roba la película lejos es William Hurt en su rol imposible de fantasmagórico alter ego de un psicópata asesino.

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