Actuación de Café Tacuba. Con R. Albarrán (voz), Q. Rangel (bajo), J. Rangel (guitarra) y E. Del Real (teclados). (Teatro Gran Rex, 24 y 25 de febrero.)
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Café Tacuba es un claro exponente de la música joven de este comienzo de siglo. Aunque de origen mexicano, sus integrantes no tienen ningún prejuicio a la hora de mezclar elementos de la música sajona. Internacionales en un lenguaje que mezcla estilos y textos en inglés, no dejan de ser mexicanos. Multirregionales, se permiten pasar por géneros tan diversos como el ska, la ranchera, el funk, el tecno, el pop o el rock and roll. Descarnados en su lenguaje, juegan con las guitarras distorsionadas y la fiesta que enloquece a sus fans. Hijos pródigos del productor argentino instalado en Los Angeles Gustavo Santaolalla -presente en la primera función- se integran con comodidad a un movimiento de grupos y solistas que atraviesan países y corrientes y han logrado instalarse con talento en el negocio grande de la música internacional con sede en los Estados Unidos. En términos generales, estos shows de Café Tacuba repitieron lo hecho por la banda mexicana en el teatro ND/Ateneo en los últimos meses del año pasado, pero como lo mejor de este grupo está en el vivo, siempre resulta atractivo para sus seguidores volver a escucharlos. Sin nuevo disco por presentar, volvieron sobre muchos de los temas de su más reciente «Cuatro caminos». Aunque, por supuesto, se hicieron espacio para muchos de sus temas ya clásicos: «Revés», « Puñal y corazón», «Las flores», «Cómo te extraño», «Chilanga banda», etc. Tuvieron como invitados especiales a Alvaro Enríquez, del grupo chileno Los Tres y Adrián Dargelos de los argentinos Babasónicos. Rubén Albarrán, cantante y líder de los Tacuba, volvió a ocupar su lugar de artista histriónico capaz de seducir con su sola presencia. Y el resto de la banda estuvo, como es habitual, perfectamente a la altura. En definitiva, hubo mucha alegría en un recital que dejó a todos contentos y energizados.
Dejá tu comentario