24 de diciembre 2002 - 00:00

Convocó a una multitud buen concierto navideño

«Nuestra Navidad». Camerata Bariloche, R. Carabajal, G. García-P. Naranjo, S. Lago, D. Cura, O. Alem, H. Salinas, A. Santos, E. Roitzner, R. López, A. Ballan, Jairo y grupos corales. Dir.: D. Sánchez y J. L. Castiñeira de Dios. (Plaza Naciones Unidas, 21/12).

El marco perfecto del espacio verde que va entre canal 7 y la Facultad de Derecho, pegado a la escultura «Floralis Genérica», y la variedad y calidad de muchos de los artistas participantes hacían esperar buenos resultados. Y así sucedió. El concierto de cierre del ciclo coral «Todavía Cantamos» fue una fiesta para las más de 15.000 personas que llegaron muy temprano para conseguir un buen lugar. La primera parte, con la versión completa de la «Navidad Nuestra» de Ariel Ramírez y Félix Luna, fue dirigida por Damián Sánchez, dando lugar al primer desfile de grandes solistas, con el respaldo de los coros La Maroma, Vocal Consonante y Vocal de las Américas. Hernán Salinas -el cantor de la Orquesta de Tango de la Ciudad- le puso voz a «La enunciación», Roxana Carabajal a la huella «La peregrinación», la excelente Susana Lago a «El nacimiento» y «La huida», el dúo Galo García-Pehuén Naranjo a «Los pastores» y Naranjo, como solista, a «Los reyes magos». Pero además de las voces hubo muchos instrumentistas prestigiosos que hicieron su aporte más allá de los defectos de sonido: Domingo Cura, Oscar Alem,Alejandro Santos, Eduardo Roitzner, Roberto López y Alan Ballan. En la segunda parte fue el turno de la Camerata Bariloche para una sobria versión del «Concerto Grosso» de Arcangelo Corelli y para dos prolijas aunque algo lavadas interpretaciones de «Calambre» y «Decarísimo» de Astor Piazzolla. El cierre fue espectacular y, seguramente, el motivo principal del interés del público. Con la batuta de José Luis Castiñeira de Dios -al frente de la Camerata, el grupo de instrumentistas citados un enorme coro polifónico con integrantes de varios grupos vocales-, Jairo fue la imponente voz solista para una remozada y emotiva versión de la «Misa Criolla» de Ariel Ramírez. Y, como despedida, hubo un pequeño show de fuegos artificiales.

R.S.

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