«Il Trovatore». Opera en cuatro actos. Libreto: S. Cammarano. Mús.: G. Verdi. Dir. mus.: F. Alvarez. Régie: E. Rodríguez Arguibel. Esc.: R. Montes. Ilum.: F. Sarmiento. Dir. del coro: G. Maldino. Int.: D. Volonté, S. Ranalli, L. López Linares, V. Cirkovic, N. Meneghetti y elenco. Orquesta Sinfónica y Coro Polifónico de Córdoba. (Teatro del Libertador.)
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Haberse planteado una temporada con puntos culminantes en varios títulos verdianos para recordar el centenario de la muerte del maestro italiano, con la participación de un grupo de artistas nacionales e internacionales de indudable mérito, y haberla cumplido en su totalidad resulta un hecho altamente plausible, mucho más cuando los fondos destinados a la cultura son cada vez menores y se plantean dificultades de todo orden. Una programación sensata parece entonces lo mejor. La Dirección General del Teatro del Libertador cordobés ya proyecta su temporada 2002 y el título inicial de la de 2003, algo que parece utópico en la Argentina de estos días.
Si bien en un principio se previó una producción rusa para «Il Trovatore» que cerró el ciclo 2001, los ajustes dictaron algunas modificaciones en los planes. Lo importante es que pudieron concretarse. Se llamó a un régisseur argentino y se trabajó con lo que se disponía en casa. La labor de Rodríguez Arguibel tuvo un centro en lo misterioso y esoté-rico del tema proveniente de García Gutiérrez y, de esta manera, planteó una puesta alejada del realismo y concentrada en los lineamientos románticos de la ópera, logrando una cosmogonía bella y cavernosa.
Profundamente verdiano por estilo y temperamento, Fernando Alvarez redondeó una dirección musical que hizo hincapié en los comportamientos individuales sin descuidar la totalidad instrumental y coral del drama de Verdi. Probablemente uno de los mejores concertadores con que cuenta el compositor en el país, la versión del maestro Alvarez respiró sensibilidad, emoción y garra.
Un homogéneo elenco se integró con el tenor Darío Volonté, un vehemente Manrico de particular entrega en lo teatral y lo musical; la soprano italiana Silvia Ranalli, de gran voz y refinado sentido musical tanto como el barítono Leonardo López Linares, quien en su Conde de Luna nos hizo reencontrar con la gran tradición de los barítonos verdianos, una estirpe casi en vías de extinción; también se destacaron el bajo Nino Meneghetti, de absoluta autoridad escénico-vocal para Ferrando y Vera Cirkovic que realizó una auténtica creación en «Azucena», con potencia y oscuridad en su regis-tro que apoyó con una composición dramática de categoría.
En suma, «Il Trovatore» clausuró la temporada 2001 del bello Teatro del Libertador de Córdoba con la altura estética que el recinto histórico reclama.
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