"No importa elegir la mejor norma técnica. Puede no ser la mejor. Lo que importa son sus posibilidades comerciales, y sus costos para el consumidor". De todos los panelistas que defendieron la norma ATSC el IV Seminario de Televisión Digital, el de mayor elocuencia y sinceridad fue el ex ministro de Comunicaciones de Chile, Claudio Hohmann.
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La exposición más interesante y desapasionada fue la de un hombre de Microsoft, Edwin Heredia, quien luego de eludir la batalla de normas que divide actualmente al mundo digital («hay que ver la arquitectura general y no limitarse a las comparaciones entre ATSC y DVB»), explicó por qué la televisión interactiva tiene una complejidad mucho mayor que la TV digital a secas, quien luego respondió con sorprendente discreción sobre el reciente acuerdo entre la empresa de Bill Gates y el gigante coreano Sam-sung para proyectos relacionados precisamente con la TV interactiva.
En general los defensores de ATSC se mostraron enfervorizados, a veces hasta lo terminante, y casi nunca dieron precisiones sobre costos, más allá de decir que los precios de receptores y transmisores (esto según Jay Harris de la firma Harris) están bajando rápidamente en los Estados Unidos. De hecho, nunca se aclaró que un equipo medio de TV de alta definición en los Estados Unidos cuesta alrededor de 10 mil dólares -calculando productos de término medio, incluido receptor, set top box y antena).
Al preguntarse a dos panelistas sobre qué costos puede tener en la Argentina el espectro liberado por los canales de TV analógica, teniendo en cuenta que el presidente Bush afirmó este año que en los Estados Unidos el costo es de 200 mil millones de dólares (y no 100 como se venía diciendo en tiempos de Clinton) ninguno quiso dar ninguna precisión.
Y cuando se habló de contenidos, aparecieron gemas como que «cuando se anunció que Canal 13 iba a pasar el film 'El regalo prometido' en alta definición, los televidentes que lo vieron en su casa creyeron estar recibiendolo con mejor calidad técnica que la habitual». Algunas afirmaciones provocaron gestos indignados de participantes del seminario, como un australiano que dijo no poder entender las apreciaciones sobre recepción móvil que se hacían desde el panel.
Seguramente cuando le toque el turno a los expositores sobre los otros sistemas, es decir el europeo DVB y el japones ISDB-TI (casi la mitad que los invitados a exponer sobre el ATSC) algunos seminaristas se encargarán de defender sus puntos de vista. En esta primera sesión se evitó toda comparación o referencia con la norma europea DVB.
Al ser consultado sobre esta falta, Graves fue muy claro: «No nos interesó un debate directo con la gente de DVB porque, si bien puede resultar más entretenido para los presentes, ya lo hicimos en otras oportunidades y no nos pare-ció demasiado útil. Si bien puede ofrecer más calor, generalmente no sirve para dar más luz».
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