La obra que Andrés Waissmann (1955) expone actualmente es estimulante, porque se ha ido modificando con los cambios a los que tanto el artista como el contemplador están sometidos en el diario vivir. Sus abstracciones del hombre que se funde con el paisaje tanto urbano como marino no expresan la desolación de anteriores muestras, ni su color remite a lo ominoso.
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Waissmann ha ahondado este lenguaje gracias a una materia muy trabajada, sugerente, que le permite desplazarse por toda la superficie del cuadro creando situaciones plásticas de gran densidad. «Dicen que digo algo que ya se dijo antes/ ¿Lo diré nuevamente?/ Lo diré nuevamente/ », reza un antiguo poema Zen que podría relacionarse con la postura de este artista ante la pintura. Cree en ella como una expresión humanista y consecuentemente, no agotada, a pesar de ser hoy una disciplina puesta en cuestión por el avance de la tecnología sobre el campo artístico.
De La Ilusión de lo Real, título general de la muestra, destacamos «El refugio», «Nocturno», «Desde la cubierta más alta», «Desde el puente», metáforas pictóricas que aluden a desplazamientos, destinos inciertos, una visión del hombre expulsado, del que no encuentra cabida en el mundo real. Galería de La Recoleta (Jardines de la Biblioteca Nacional, Agüero 2502.). Clausura el 14 de mayo.
* A través de diferentes series presentadas en Buenos Aires, entre ellas, «La valija». «Retratos de la madre», «El peñasco», «Soledades», nos hemos referido a la obra de Linda Kohen como un verdadero autorretrato y autobiografía. Nacida en Milán, vive en Montevideo con largas estancias en Buenos Aires, San Pablo y nuevamente Montevideo, donde está radicada definitivamente desde 1985.
El contacto con esta artista refinada provoca en sus interlocutores paz espiritual, bienestar, una suavidad que penetra gradualmente. Así es su pintura. Centrada en situaciones y objetos cotidianos, logra que éstos puedan tener un significado infinitamente más profundo del que habitualmente se les concede. «Pinto en series, he pintado las horas de mi día, las calles que recorría, mi casa, gente, la soledad de los hombres.»
En su muestra en el Centro Cultural Borges ocupa un lugar principal «El gran biombo», compuesto de doce paneles. Allí está presente toda su iconografía en leves trazos, semitonos, sutil empleo del óleo al mismo tiempo que nos permite atisbar por puertas semiabiertas los rincones de su intimidad.
Esta artista se formó con importantes maestros, entre ellos, el argentino Horacio Butler, e integró desde 1949 hasta su clausura en 1962, el taller de Joaquín Torres García. Quizás éste sea el origen de una obra reticente, austera, en búsqueda de lo esencial, un remanso en un panorama estético que peca, en muchos casos, por el exceso. Clausura el 5 de mayo.
* La New York University en Buenos Aires (Arenales 1658) acaba de inaugurar su Espacio de Arte, bajo la curaduría de Julio Sánchez, crítico de arte y profesor de esa casa de estudios. Acorde con un ámbito universitario, las inauguraciones previstas para el corriente año están precedidas por una charla y debate con el artista invitado cuya exposición dura aproximadamente un mes además de la compra de una obra que ingresará al patrimonio de la Universidad.
El artista invitado en el período abril-mayo es el santafesino Carlos López (1958), que vive y trabaja en Buenos Aires como fotógrafo y realizador independiente de video. Ha incur-sionado en la pintura, el fotoperiodismo y la dirección de arte y de fotografía para publicidad televisiva. Desde la publicación de su primer libro en 1993, el autor confiesa que cambió sus dramáticas escenas en blanco y negro por el color con el que comenzó una serie Buenos Aires, la Ciudad de la Alegría. Los temas que le interesan son los mitos populares, la carne, los espejitos de colores, los preservativos y las máscaras con lo que construye, según propia definición, «un fresco social de lo que pasa a mi alrededor».
Su obra ha sido calificada como pop latino, término registrado en un libro de reciente aparición y en el que explica que pop es de popular y latino de América latina, con influencias del cómic, la publicidad, artistas como Warhol, Berni, el circo criollo, el folklore correntino, etc. Fotografía transgresora, elocuente, una crítica a una sociedad encandilada por los mitos primermundistas.
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