25 de agosto 2008 - 00:00

Creatividad y precio, objeto de estudio de un economista

Las «Señoritasde Avignon»,ícono del artemodernopintado por unjoven Picasso,a diferencia deCézanne, aquien DavidGalenson ponecomo ejemplode los artistasque realizaronsus obras másvaloradas ensus últimosaños de vida.
Las «Señoritas de Avignon», ícono del arte moderno pintado por un joven Picasso, a diferencia de Cézanne, a quien David Galenson pone como ejemplo de los artistas que realizaron sus obras más valoradas en sus últimos años de vida.
No es usual que un reputado economista se dedique a medir la creatividad y busque coincidencias para poder estimar con mayor precisión los movimientos del mercado de arte. Hace diez años David Galenson, un profesor y economista egresado de Harvard, pero todo un «Chicago Boy» (enseña en la Universidad de Chicago), quiso comprar un cuadro de un artista contemporáneo y su asesor le dijo que no lo hiciera, que era mejor que comprara alguno viejo del mismo autor que eran más baratos y, en su opinión, en el futuro valdrían más.

Ante esto, el economista que actualmente visita nuestro país, se puso a estudiar las estadísticas de ventas de los pintores y escultores para ver si las obras tempranas eran las más solicitadas o lo eran aquellas de la edad madura de los artistas. No conforme con esto, también buscó en los principales libros de arte cuáles eran las obras más reproducidas, si las juveniles o las maduras. Extendió su estudio, además, a los escritores y hasta a los cineastas.

Apasionante e interesante búsqueda, que se ha traducido en dos libros de enorme éxito en los Estados Unidos y que, además, lo han convertido en un economista estrella, que se ocupa de mercados poco conocidos tratando de encontrar coincidencias en este momento de euforia del mercado, con precios altísimos.

Galenson que tiene 57 años -la misma edad a la que Picasso realizó su «Guernica»-, sostiene que hay dos tipos de creatividad. Están aquellos artistas que él llama «experimentales» y que trabajan diariamente a prueba y error, siempre sobre un mismo tema o, incluso, con un fin determinado, como la búsqueda de la belleza, una intención hoy denigrada por los curadores y «expertos» en arte. Estos artistas logran sus mejores obras cuando ya son grandes o en los ultimos años de su vida. El mejor ejemplo es el de Cézanne que realizó sus mejores obras, que son también las más cotizadas y reproducidas, cuando tenía más de 60 años (de hecho, sólo 10% de las obras del genial pintor están firmadas, ya que él no las consideraba terminadas). Otro caso es el de Jackson Pollock, quien luego de mucho alcohol y en los últimos años de su vida pintó las obras que han llegado a pagarse 150 millones de dólares. Estos son los artistas que Galenson llama «Old Masters» (Viejos maestros).

Los otros artistas son los «Conceptuales», vale decir, aquellos que estudian primero lo que van a realizar, buscan innovar y generalmente crean sus grandes obras cuando son jóvenes. Galenson pone el ejemplo de Van Gogh (que se suicidó a los 38 años), y tambien el de Picasso, quien a los 26 años, realizó las «Señoritas de Avignon», que según nos cuenta el estudioso, es la más reproducida de sus obras, incluso superando el fabuloso «Guernica».

  • Relación

    El economista cree que hay una relación directa entre los precios y el año de ejecución de la obra, ecuación que únicamente difiere si es un artista experimental o conceptual. Es facinante que un economista prestigioso busque coincidencias y plantee algunos teoremas interesantes, el problema es si se pueden generar hipótesis verdaderas para los teoremas que todos queremos.

    En todas las épocas existe la posibilidad de influir en un mercado e incluso hay como una «mafia» o asociación que procura un fin y muchas veces lo logra (esto no sólo en el mercado de arte sino en muchas otras actividades). Los precios son fijados por oferta y demanda y también se puede influir en ellos.

    Los artistas contemporáneos tienen una cotización pareja y constante, sin importar tanto su época de producción. Pocos son los casos en que un período de la vida del artista se paga más que otro. En nuestro país, un ejemplo pueden ser las obras de Romulo Macció de los 60 y la nueva figuración, que se pagan más que las obras actuales y de indudable gran calidad del artista. Volviendo a Galenson, para él, en el mercado internacional, un ejemplo de «joven genio conceptual» es Damien Hirst, nuestro conocido creador de obras con calaveras, tiburones y carneros. El tiene la idea, sus 240 « colaboradores» la ejecutan, si el tiburón su pudrió, se lo reemplaza, si el que se vendió hace 20 años hoy vale 12 millones, se hace uno nuevo, pero se dirá que es mejor para venderlo en más. En fin, una forma de alterarlo al mercado es generar algún «concepto» y luego con capacidad de marketing contagiar a los demás de aquello que será la forma de vida o de fama para el autor.

    El mercado se maneja con propietarios y autores de obras, de intermediarios como marchands, galeristas o subastadores, y de compradores, una gran dosis de difusión y promoción y de estrategia en las ventas, compras y precios. Las casas de remate tienen a los comerciantes de arte como sus mejores proveedores de lotes para la venta (cerca de 66%) y también los mercaderes son los mayores compradores.

    El economista dice que las casas de subasta son un mercado secundario, es decir que venden algo que ya se vendió alguna vez en el mercado. Pero las cosas cambian (no sabemos si para bien) y en septiembre tendremos en Londres un remate exclusivo de un artista vivo: Hirst con todas obras que son de su propiedad y que «generosamente» entregará al mercado a cambio de unos centenares de millones de dólares.

    Cuando un artista vivo tiene una cotización diferente en su trayectoria, generalmente está asociado a algún motivo histórico, por ejemplo, la creación de la nueva figuración en 1960, o las primeras obras MADI en la década del cuarenta. Pero, cuando fallecen, el mayor precio lo tendrán aquellas que en gran cantidad atesora alguien que desea venderlas y que dispone de los medios para influir en el mercado. Y generalmente son los marchantes los que tienen esa posibilidad.

    Interesante que los economistas ahonden en estos temas y que intenten dar certidumbe a algo bien incierto como es la creación.
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