25 de agosto 2008 - 00:00
Creatividad y precio, objeto de estudio de un economista
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Las «Señoritas
de Avignon»,
ícono del arte
moderno
pintado por un
joven Picasso,
a diferencia de
Cézanne, a
quien David
Galenson pone
como ejemplo
de los artistas
que realizaron
sus obras más
valoradas en
sus últimos
años de vida.
El economista cree que hay una relación directa entre los precios y el año de ejecución de la obra, ecuación que únicamente difiere si es un artista experimental o conceptual. Es facinante que un economista prestigioso busque coincidencias y plantee algunos teoremas interesantes, el problema es si se pueden generar hipótesis verdaderas para los teoremas que todos queremos.
En todas las épocas existe la posibilidad de influir en un mercado e incluso hay como una «mafia» o asociación que procura un fin y muchas veces lo logra (esto no sólo en el mercado de arte sino en muchas otras actividades). Los precios son fijados por oferta y demanda y también se puede influir en ellos.
Los artistas contemporáneos tienen una cotización pareja y constante, sin importar tanto su época de producción. Pocos son los casos en que un período de la vida del artista se paga más que otro. En nuestro país, un ejemplo pueden ser las obras de Romulo Macció de los 60 y la nueva figuración, que se pagan más que las obras actuales y de indudable gran calidad del artista. Volviendo a Galenson, para él, en el mercado internacional, un ejemplo de «joven genio conceptual» es Damien Hirst, nuestro conocido creador de obras con calaveras, tiburones y carneros. El tiene la idea, sus 240 « colaboradores» la ejecutan, si el tiburón su pudrió, se lo reemplaza, si el que se vendió hace 20 años hoy vale 12 millones, se hace uno nuevo, pero se dirá que es mejor para venderlo en más. En fin, una forma de alterarlo al mercado es generar algún «concepto» y luego con capacidad de marketing contagiar a los demás de aquello que será la forma de vida o de fama para el autor.
El mercado se maneja con propietarios y autores de obras, de intermediarios como marchands, galeristas o subastadores, y de compradores, una gran dosis de difusión y promoción y de estrategia en las ventas, compras y precios. Las casas de remate tienen a los comerciantes de arte como sus mejores proveedores de lotes para la venta (cerca de 66%) y también los mercaderes son los mayores compradores.
El economista dice que las casas de subasta son un mercado secundario, es decir que venden algo que ya se vendió alguna vez en el mercado. Pero las cosas cambian (no sabemos si para bien) y en septiembre tendremos en Londres un remate exclusivo de un artista vivo: Hirst con todas obras que son de su propiedad y que «generosamente» entregará al mercado a cambio de unos centenares de millones de dólares.
Cuando un artista vivo tiene una cotización diferente en su trayectoria, generalmente está asociado a algún motivo histórico, por ejemplo, la creación de la nueva figuración en 1960, o las primeras obras MADI en la década del cuarenta. Pero, cuando fallecen, el mayor precio lo tendrán aquellas que en gran cantidad atesora alguien que desea venderlas y que dispone de los medios para influir en el mercado. Y generalmente son los marchantes los que tienen esa posibilidad.
Interesante que los economistas ahonden en estos temas y que intenten dar certidumbe a algo bien incierto como es la creación.




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