6 de abril 2001 - 00:00

Cuerpos salvajes, cursis y absurdos

«Cuerpos salvajes» («Body Shots», EE.UU., 1999, habl. en inglés). Dir.: Michael Cristofer; Int.: Sean Patrick Flanery, Jerry O'Connell, Amanda Peet, Tara Reid, Ron Livingston, Emily Procter, Brad Rowe.
 
Esta película trata sobre unos jóvenes californianos que en lugar de quedarse en casa viendo TV, deciden salir a la disco. Un paseo rutinario que incluye bebidas, flirts, peleas a puñetazos, tragos, sexo arriba del capó de un auto, cócteles, sexo oral, vino, cerveza, sexo sadomasoquista, un paseo en ambulancia, más bebidas, sexo violento en estado calamitoso luego de consumir bebidas alcohólicas, una denuncia por violación y pastillas contra la resaca.

Condimentado con música tecno por momentos muy atractiva (incluyendo a Moby), y con escenas de sexo a granel, la descripción de «Cuerpos salvajes» no parece nada aburrida. Pero la diversión se arruina con un tono pretencioso que alcanza niveles insoportables hacia el final.

Una charla de perversiones sexuales y simpáticas prácticas aberrantes contadas por una joven rubia de rostro angelical se vuelve insulso si se hace en una entrevista a cámara tipo documental. Contrastado con el tono esteticista cursi, mezcla de film softcore y novela para teenagers, las absurdas intenciones de cinema verite se convierten en un balde de agua fría que apaga el calor de las situaciones más intensas que no son frecuentes en el cine norteamericano actual.

La audacia argumental primero es bloqueada y alivianada por esos artificios que sobran, y luego se anula totalmente cuando todo termina centrado en el tema de la presunta violación (para colmo con un penoso ejercicio de variación de punto de vista al estilo «Rashomon»).

A medida que una película llena de sexo gratuito y orgías etílicas va transformándose en un ambiguo drama sobre violación, el espectador quizá se pregunte si no será hora de conectarse al cable condicionado. Igual no hay que preocuparse, porque el triste y solitario final -increíblemente patético-obliga a salir del cine pensando en cualquier otra cosa.

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