9 de agosto 2005 - 00:00
Cumbre Legrand-Giménez en el debut de los almuerzos
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Durante uno de los cortes, Susana Giménez y Mirtha Legrand en la apertura de los almuerzos
en «América». A la der., un detalle de la cocina mientras preparaban los platos.
Legrand anunció que hoy almorzará con Gerardo Sofovich, el viernes con Roberto Lavagna, el jueves con Enrique Pinti y Guillermo Francella. Luego dijo que quisiera reunir en su mesa a «las damas, Chiche y Cristina, juntas» y a Néstor Kirchner. Interrogada sobre alguna estrella internacional, se inclinó por Brad Pitt. Legrand quiso saber más sobre las mujeres candidatas y le preguntó a su invitada a cuál prefería. Pero Giménez respondió que, como no votaba en provincia «elijo a Macri porque si en Boca hizo lo que hizo, imaginate en el país». Legrand, en cambio, no informó por quién se inclinaría.
«Aunque no te guste la política Susana, te tengo que preguntar, ¿qué opinás del país?». Giménez habló del resurgimiento de la economía en 2001: «Fue un despegue impensado, no lo esperaba. Pero con los ejércitos organizados de piqueteros, pagos seguramente, a quienes no deberían permitir parar el país, y los cartoneros, retrocedimos mucho». También expresaron preocupación respecto de los empleados del Hospital Garraham, pero todo con el apuro de la TV y sólo con comentarios del tipo «Terrible lo del Garraham; los salarios subieron poco, unos 30 pesos; los impuestos son muy altos, si se destinaran a arreglar las calles o los hospitales, todavía», resumió, preocupada, Giménez.
Era el programa número 2757 del año 37 de almuerzos, y su estrella volvió a anticipar que será la última temporada.
Luego, se entregaron a lo que más le interesaba seguramente al público: a charlar sobre los hombres en la vida de Susana Giménez. Es decir, un tema del que la invitada podía discurrir sin haber tenido que leer los diarios.
El primero en cuestión fue su adversario televisivo, Marcelo Tinelli: «Dos meses gané yo y dos meses ganó el; hay que ver cómo sigue. Cuando Marcelo me comentó a principio de año que iba a competir conmigo le dije que era un horror, que él me había prometidoque no competiríamos». Luego se quejó de que todo el mundo la copia. «Traigo al enano más chico del mundo, traigo al más grande, traigo a los que se llenan de piercings, traigo a los chiquitos a la TV, y me critican, pero luego me copian. ¿Sabés cómo llamo a la productora de Tinelli? 'Ideas de Su'».
Todavía durante el primer plato, Legrand lanzó: «Estás enamorada» y Giménez dramatizó: «Ay Chiqui, iba a comer el salmón y mirá lo que me preguntás». Luego habló de su relación con Jorge Rama y se solidarizó con él «porque sólo le bastó fijarse en mí para tener que padecer la aplanadora que le mandaron por encima». Pasaron a Huberto Roviralta: «No fue un cenicero, fue una cajita china pero cuando se armó el escándalo, ¿cómo explicaba lo de la caja? Así que dije que lo que le arrojé era un cenicero. Con él no volvería, o mejor dicho, primero que me devuelva la plata y después hablamos».
A Ricardo Darín se refirió como «divino, brother, te quiero». A Corcho Rodríguez como «un amigo aunque él dice que no puede ser amigo mío» y a Maradona como «amigo número uno de la tierra».
Durante el segundo plato, pollo caprese con crema de champignones y peras caramelizadas, Legrand se animó con una pregunta complicada: «¿Tenés problemas de peso, Susana?». Obtuvo un «Si» automático y luego un detalle de la dieta, que por cortesía ese día rompió. Al menos fue lo que dijo. «Al mediodía no como más, sólo un yogurt y un candie.A la noche pollito con puré de calabaza. Es una guerra perdida» y reconoció su miedo a la vejez, aunque no a la muerte. «Creo en la reencarnación y aprendí mucho leyendo a Brian Weiss. Morir te da paz, por eso las religiones y la gente promueven esa idea. Todo el mundo que se muere dice: queépaz». Se referiría a los que vuelven de la muerte, posiblemente.
Siguiendo con los hombres, también hablaron de los ausentes: «Yo crié a mi hija sin presencia masculina en casa. No tuve apoyo, el padre de mi hija no me pasaba ni una mamadera ni un pañal». Fue el momento nostálgico del programa pero se disolvió rápidamente cuando volvieron del corte y el chef les sirvió el postre, llamado para la ocasión, «Dos divas», un mousse frutal. Las mujeres dialogaron con el cocinero en francés durante algunos minutos; antes se habían quejado de la probreza del lenguaje y la cultura en TV.



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