25 de septiembre 2026 - 13:44

"¡Dale gas!": el origen de la icónica frase del "Negro" Oro y su verdadero significado

El icónico conductor falleció a los 74 años en Uruguay y dejó una huella imborrable en la cultura popular argentina. La historia detrás de su frase más famosa.

El recuerdo del Negro Oro y el verdadero origen de su frase más famosa.

El recuerdo del "Negro" Oro y el verdadero origen de su frase más famosa.

El fallecimiento de Oscar "el Negro" González Oro a los 74 años en su casa de Punta del Este conmocionó al periodismo y al espectáculo argentino. El emblemático locutor, radicado en Uruguay desde 2020, fue la voz de las mañanas durante décadas y construyó un vínculo único con la audiencia.

Entre todas sus expresiones, un grito se convirtió en su marca registrada y en un latiguillo infaltable para encarar el día a día en la radio: "¡Dale gas!". Detrás de esa consigna que sonaba como una motivación pura para los oyentes, se escondía una historia mucho más cotidiana y divertida de lo que muchos imaginaban.

De qué murió Oscar González Oro

Si bien las causas exactas de su muerte no fueron confirmadas de manera oficial, se sabía que el comunicador venía afrontando complicaciones en su estado de salud durante los últimos años. Su antecedente médico más grave había sido en 2017, cuando fue sometido a una cirugía a corazón abierto en la que le realizaron tres bypass.

A esto se sumaba el impacto que le provocó la pérdida de amigos cercanos como Cacho Castaña, Jorge Brito y Sofía Neiman, hechos que lo hicieron reflexionar públicamente a través de sus redes sociales sobre el paso del tiempo.

Origen de la icónica frase "Dale gas"

Durante años, el público asoció la frase "¡Dale gas!" con una acelerada metáfora sobre ponerle entusiasmo a la vida, ir para adelante o subir el volumen del programa. Sin embargo, la historia de esa marca registrada de “El oro y el moro" tenía un origen puramente técnico dentro del control del estudio de Radio 10.

El verdadero motivo salió a la luz cuando se reveló que la muletilla no era más que un llamado de atención para el operador técnico del programa, cuyo apellido era Gazaniga. Lo que empezó como un simple "Gas, Gazaniga, Gazaniga, Gas" se fue acortando por los tiempos del aire hasta transformarse en el legendario "¡Dale gas!" que acompañó a millones de argentinos.

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