Day-Lewis tuvo numerosos antecesores como Lincoln

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Aunque Daniel Day-Lewis parece firme candidato al Oscar por su representación de Abraham Lincoln, conocedores norteamericanos discuten que el prócer tuvo intérpretes mucho mejores en otras ocasiones. Pero es difícil establecer comparaciones: desde 1911 se contabilizan más de 200 actores para casi 300 películas, series, miniseries y especiales sobre la misma figura, y además cada generación tuvo «su» Lincoln, y lo vio a su manera.

Entre los grandes actores de las grandes biografías aparecenWalter Huston («Abraham Lincoln», de David W. Griffith, 1930),Henry Fonda («El joven Lincoln», de John Ford, 1939) y sobre todo Raymond Massey con «Abe Lincoln in Illinois», 1939, según novela y guión de Robert Sherwood, que describe los años anteriores a la presidencia. Esta obra tuvo tanto éxito que luego, con el arribo de la televisión, Massey debió repetirla en diversas adaptaciones desde 1945 hasta su reemplazo porJason Robards en 1964.

Otros nombres y títulos a tener en cuenta: John Carradine («Ingratitud», 1938), Frank McGlynn Sr. («Lincoln in the White House», 1939, y otros), Hal Holbrook (serie «Lincoln» según el poeta e historiador Carl Sandburg, 1974), Gregory Peck (serie «Azules y grises», 1982), y la lista sigue.

Los primeros de todos fueron, en 1911, Charles Brabin en «His First Commission» y Ralph Ince en «The Battle Hymn of the Republic» y otras siete películas. Enseguida Francis Ford en ocho. Entre 1917 y 1918 Benjamin Chapin, muy parecido a Lincoln, hizo 15 con la historia completa, desde «My Mother» en adelante. George Billings también lo representó varias veces, en el cine mudo y en el sonoro. Pero el intérprete más singular fueWilliam J. Ferguson. Lo encarnó una sola vez, en «The Battle Cry of Peace», 1915, pero fue el único que alcanzó a conocerlo: era el miembro más joven del elenco la noche en que Lincoln fue al teatro. El presenció el asesinato, y delante suyo escapó el criminal.

El director David W. Griffith pintó muy bien esa escena en «El nacimiento de una nación», 1915, e hizo en 1930 el antedicho «Abraham Lincoln» con Walter Huston. Obra notable, considerando además que Griffith era hijo orgulloso de un oficial del sur y cultivaba fuerte menosprecio contra «la negrada» metida en política. Pero admiraba a Lincoln como forjador de los EE.UU. Variaciones

Así precisamente, como forjador, aparece el estadista al comienzo de varios westerns, enviando diferentes héroes al entonces Lejano Oeste para instalar el Pony Express, la Wells Fargo, el tren hasta el Pacífico, pactar con los indios, aplicar justicia, explorar el parque Yosemite, etc,, desde «In the Days of Buffalo Bill», 1922, y «El caballo de hierro», 1924, en adelante, pasando por el primer capítulo de la serie «El llanero solitario» de 1938 y«La conquista del Oeste», 1962.

Otras películas lo muestran siempre atento al pedido de clemencia de cuanta madre, esposa o hija de un prisionero enemigo llegara hasta su despacho, como «When Lincoln Paid», 1913, recientemente encontrada, y la deliciosa «La pequeña rebelde», con Shirley Temple, 1935. O activando diferentes estrategias de la guerra, en«The Copperhead», 1920, el sueco «John Ericcson», sobre un constructor naviero, y «La batalla de los acorazados», 1991, o elaborando, en el tocante «The Perfect Tribute», 1935, lo que sería su discurso más breve y famoso, el de la inauguración del cementerio de Gettysburg, tumba de miles de soldados caídos a lo largo de tres días de lucha.

Desde siempre, pero más en los últimos tiempos, hubo también películas sobre mujeres que ayudaron a la gesta de Lincoln, como Barbara Frietchie (1924), Anna Ella Carroll («Strange Glory», 1938, «Lost River: Lincolns Secret Weapon», 2009), o la nena que le pidió que se dejara crecer la barba, Grace Bedell0 (2010), o conspiraron contra él, como Mary Surrat («La conspiración», de Robert Redford, 2010).

Y hubo también raras variaciones, desde un respetuoso capítulo de «El hombre del rifle», donde el loco del pueblo se sentía Lincoln en sus tiempos de luchador («Honest Abe», con Royal Dano, 1961) hasta las películas actuales de zombies y vampiros, y disparates varios de «Dimensión desconocida», «Los Simpson» y muchos otros, incluso Ray Bradbury en tren de broma.

Dos rarezas finales, sobre dos personas antagónicas: «The Tall Target», 1951, con Dick Powell descubriendo un complot contra Lincoln en 1861, y «El príncipe de los actores», 1955, con Richard Burton como el desgraciado actor Edwin Booth, que vio truncada su vida cuando su propio hermano entró en escena del peor modo la noche del 15 de abril de 1865.

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