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1 de agosto 2007 - 00:00

De la ironía al golpe de efecto

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«El susurro de la mujer ballena» de Alonso Cueto. Editorial Planeta. Buenos Aires, 2007. 259 págs.
La irrupción del pasado siempre tiene algo de siniestro, por eso a Verónica no le hace ninguna gracia reencontrarse con una ex compañera de colegio a la que pretendía haber olvidado. Pero Rebeca regresa intempestivamente -más obesa que nunca- con la firme decisión de reactivar una antigua amistad en la que se mezclan el amor, los celos y la sed de venganza.

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Verónica es una mujer de cuarenta años todavía muy atractiva y que goza de una vida plena (si por esto se entiende haber triunfado en el periodismo y tener marido, amante y un hijo adorable). Rebeca, en cambio, se presenta a sí misma como una montaña de grasa que sólo genera curiosidad y repulsión. Pese a haber heredado una fortuna y administrar varias empresas, no ha podido superar las humillaciones sufridas en su adolescencia, cuando todos sus compañeros -salvo Verónica que se veía con ella a escondidas- la despreciaban por su gordura.

La historia de este reencuentro está narrada con una voz femenina (la de Verónica) que conserva en todo momento la frescura del discurso oral. Según Alonso Cueto, su autor, esto le permitió abordar la amistad entre mujeres con una mayor convicción.

A diferencia de otras novelas suyas, como «La hora azul» ( Premio Herralde 2005), que incluyen muchos datos sobre la conflictiva realidad peruana, «El susurro de la mujer ballena» se instala de lleno en el campo de los sentimientos y las pasiones oscuras, siempre con un tono de amable ironía. La trama gana fuerza cuando Rebeca empieza a perseguir a su amiga con una obsesión malsana. Pero, el autor -quizás para darle credibilidad a estas voces femeninas- abusa de los detalles triviales o bien se ocupa de temas tan trillados como el culto al cuerposin aportar una nuevalectura.

La novela arranca como un thriller psicológico con su consabida cuota de suspenso. Uno puede llegar a temer por la vida de Verónica, aunque luego los flashbacks del pasado se ocupen de aclarar el misterio, redistribuyendo culpas y sacando a relucir un secreto, que si bien justifica el dolor y la rabia de Rebeca, resulta poco interesante en términos literarios. Las fantasías paranoicas de Verónica prometían mucho más.

La escena final sugiere una incipienteatracción lésbica hacia su perseguidora, pero ya es demasiado tarde para un giro argumental de este tipo. Más bien parece un golpe de efecto. Aún así, la novela fue finalista del premio Planeta-Casa América de Narrativa Iberoamericana 2007.

Patricia Espinosa

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