4 de junio 2001 - 00:00

"De Picasso a Barceló", atractivo nexo cultural

Fernanda de Pablo Picasso.
"Fernanda" de Pablo Picasso.
Madrid - Como si se quisiera compensar el desencuentro financiero, justo cuando España y la Argentina atraviesan el momento de mayor tensión, en Madrid se exhiben las mejores pruebas de las afinidades culturales entre ambos países.

Mientras Domingo Cavallo y Patricia Bullrich aterrizaban en Barajas con el afán de bajar el tono de los conflictos económicos, en el Museo Reina Sofía cerraban las cajas que contienen las 107 obras de la muestra «De Picasso a Barceló», la más extensa exposición de arte español del siglo XX que haya cruzado jamás el océano rumbo a Buenos Aires, y se inaugurará el 19 de junio en el Museo de Bellas Artes.

En el despacho de Juan Manuel Bonet, director del Reina Sofía, se divisa la maqueta del arquitecto Jean Nouvel, que con una inversión de 60 millones de dólares, sumará al museo en los próximos meses varios pabellones, alrededor de 27.000 metros cuadrados de su arquitectura transparente y glamorosa.

Bonet, escoltado por los artistas Eduardo Arroyo y Martín Chirino, que participan de la muestra, y también por Frances Reynolds Marinho, directora de Arte Viva, fundación responsable de la itinerancia cuyo destino final es San Pablo, destaca ante este diario que el considerable crecimiento del museo no se reduce a su superficie. Lo que sobre todo valora es el patrimonio, las 13.800 obras que a partir del año 1992 han logrado reunir con el impulso que brindó la ley de mecenazgo. « Ahora, la colección permanente nos permite montar esta exposición que recorre todo un siglo del arte español», señala.

Obras

Las piezas más importantes que llegarán a Buenos Aires son los óleos de Picasso, entre ellos, cuatro estudios para el «Guernica», «Fernanda», un retrato de 1910, y un impactante lienzo de gran formato, «Instrumentos de música». También tienen destino de ultramar varias obras de Julio González, Juan Gris, Dalí y Miró, en suma, las superestrellas de la vanguardia española.

Bonet observa, sin embargo, que hasta la Guerra Civil la única pintura de Picasso que había comprado el gobierno español era «La dama en azul»; que en el año 1964 adquirieron tres cuadros de la serie «El pintor y la modelo», y que recién accedieron a una pintura de Juan Gris en la década del setenta. «En la actualidad tenemos más de 40 bocetos del 'Guernica'», agrega. Y deja en claro que el mérito del museo, encarnado sin duda en la muestra que sale de gira, es el de haber reunido un arte que en gran medida se gestó y consagró fuera de España. Como es el caso tan conocido de Picasso, y también el de Arroyo, uno de los principales representantes del pop español, quien nos cuenta que estuvo exiliado en París durante el régimen franquista.

Chirino es un artista abstracto que vivió unos años en Nueva York y pertenece a la Escuela de Cuenca, ciudad medieval donde Saura, Millares y su grupo gestaron la ruptura informalista. Sucede que con el acento puesto en la abstracción, la muestra permitirá explorar la dificultad y a la vez la fuerza del arribo de la modernidad a España, país que en estas dos últimas décadas se ha empeñado en recuperar su historia, aun a costa de rastrearla y pagarla a buen precio en el mercado.

En los salones del Reina Sofía se exhibe en estos días una muestra temporaria,
«Picasso y las grandes series», estupendas pinturas donde el malagueño remeda y reformula con su propio estilo las obras de Velázquez, Manet, Poussin o Delacroix. Y lo cierto es que al ver el interés que suscita Picasso en el público masivo, no cuesta nada imaginar que cada peseta invertida en sus cuadros será recuperada con creces. Los museos aseguran su audiencia con planes educativos. Miles de alumnos de todos los colegios de España estudian a Picasso y a otros grandes maestros obligatoriamente.

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