28 de julio 2006 - 00:00

De Salgán a Stravinsky

Natalia González, de sólo 26 años,es una destacada pianista académicaque se inclina por el tango.
Natalia González, de sólo 26 años, es una destacada pianista académica que se inclina por el tango.
"Yo no soy una tanguera sino una pianista académica que toca tango". Así se define Natalia González -porteña, 26 años- que acaba de lanzar su trabajo «Concierto tango», que presentará mañana en La Scala de San Telmo, y que luego tendrá más actuaciones en Buenos Aires y en el interior. «Quise hacer un homenaje al tango» -continúa- «con swing, con buen nivel pianístico, e intentando con músicas que habitualmente no forman parte de los repertorios de los pianistas clásicos».

González se refiere a una obra que contiene, entre otros, el conocido «Tango para piano» de Stravinsky, el «Tango» de Satie, la «Milonga» de Ginastera y «Tanguín» de Antonio Russo, pero también composiciones de músicos más cercanos a lo popular, como Horacio Salgán («Tres miniaturas» y «Un tango en la madrugada») o Piazzolla («Picasso»). Y la mayor novedad está en las varias obras de Pablo Aguirre, entre las que se destaca su «Sonata tanguera Buenos Aires alquimia».

González se formó en el Conservatorio Nacional de Música Carlos López Bouchardo. Residió en España entre 2001 y 2004. Y, simultáneamente a la grabación de su disco tanguero, continuó con su carrera de concertista, en recitales de piano solo, haciendo música de cámara o como solista de orquesta. Acaba de regresar de Venezuela donde hizo una serie de presentaciones interpretando conciertos de Mozart y de Beethoven. Dialogamos con ella:

Periodista: ¿Cómo llegó a este repertorio?

Natalia González: Yo estuve viviendo más de dos años en España, con una beca para Jóvenes Músicos Iberoamericanos. Y allí empecé a sentir la necesidad de trabajar con el tango. Volví a Buenos Aires y acá me puse a investigar qué había de compositores académicos alrededor del tango y también encargué algunas obras, producto de lo cual es lo de Pablo Aguirre que incluí en el disco. Afortunadamente, también tuve la posibilidad de relacionarme con el maestro Salgán, que me mostró obras y que me guió en las interpretaciones.

P.: ¿Cómo recibe este tipo de experiencias el ambiente de la música académica?

N.G.: Es un ámbito muy cruel en algún sentido, pero a la vez con la necesidad de recibir cosas nuevas. Personalmente, si bien no estoy cerrada a nada, no soy una fanática del atonalismo, o por lo menos no es lo que más me gusta tocar. Pero, a la vez, me gusta trabajar con músicas contemporáneas, cercanas a mí, que pueda estudiar con los propios compositores. Y podría decir que este trabajo ha tenido en general muy buena recepción.

P.: ¿Los promotores también están pidiendo este tipo de «crossovers» para que no se aleje el público de las salas de concierto?

N.G.: Quizá sea así, pero por mi parte no lo hice como una estrategia. En todo caso, lo que busco es mostrar algo nuevo y, al mismo tiempo, ponerles las manos a compositores, muy talentosos, que no tienen posibilidades de mostrar sus obras.

P.: ¿La complica para su carrerainternacional el hecho de vivir en Buenos Aires?

N.G.: Evidentemente, en Europa todo está más cerca, tanto frente a la posibilidad de tocar como a la de estudiar y de escuchar a grandes músicos. En la Argentina hay buen nivel de formación y a los pianistas argentinos se nos reconoce muy bien, pero es cierto que estamos lejos. Yo no sé cómo seguirá mi vida. Por el momento, tuve la necesidad de volver, pese a que tuve la opción de quedarme a vivir en España, porque quería trabajar en este disco de tango. Veremos qué pasa en el futuro.

Entrevista de Ricardo Salton

Dejá tu comentario

Te puede interesar