9 de julio 2013 - 23:24

Del Toro: “Para mí los monstruos son como mis mascotas”

Guillermo del Toro, director de “El laberinto del fauno”, con una de las criaturas de “TItanes del Pacífico”.
Guillermo del Toro, director de “El laberinto del fauno”, con una de las criaturas de “TItanes del Pacífico”.
Los Angeles - El director mexicano Guillermo del Toro ha dado el salto a Hollywood con "Titanes del Pacífico" ("Pacific Rim"), una superproducción que pone en escena el combate titánico entre robots gigantes teledirigidos y unos monstruos salidos de las profundidades del océano. "Para mí los monstruos son una adicción. Así como hay gente que le sale la sonrisa a los labios cuando oye hablar de cachorritos o de gatitos, a mi me sale la sonrisa a los labios cuando hablamos de monstruos. Es una película rica en creación de monstruos, rica en creación de robots que era una cosa que me obsesionaba desde niño", declaró en Los Angeles durante la presentación del film, que en la Argentina se verá desde mañana.

En su nuevo trabajo, que en los Estados Unidos se estrena un día después, Del Toro ha podido dar rienda suelta a su pasión por las criaturas sobrenaturales, con precedentes en "Cronos" (1993), "Mimic" (1997), "El espinazo del diablo" (2001), los dos "Hellboy" (2004 y 2008) y su obra maestra "El laberinto del Fauno" (2006).

Esta larga experiencia como director de cine, que se añade a sólidos conocimientos como productor, ha sido especialmente útil para transitar por su primera producción hollywoodiense, plagada de efectos especiales.

"Siempre he sido un cineasta que ha tenido una orientación técnica muy fuerte, que sea el maquillaje, la animación o los efectos ópticos. Entonces nunca me he perdido en el aspecto técnico de la película", afirmó. "Hacer una película de este tamaño, es antes que todo una cuestión de disciplina, de trabajo y de energía".

"Titanes del Pacífico" cuenta cómo en un futuro próximo la humanidad se ve obligada a crear robots gigantes, pilotados por humanos con cerebros interconectados, para combatir a monstruos terroríficos salidos de las profundidades del Océano Pacífico.

Las potencias mundiales deciden abandonar los robots para invertir en un muro gigante pero dos pilotos (interpretados por el británico Charlie Hunnam y la japonesa Rinko Kikuchi) quieren demostrar que los robots siguen siendo el arma suprema.

A pesar de estar preparado, Guillermo del Toro se enfrentó a una aventura especialmente difícil. "Lo que fue titánico es coordinar toda la labor artística de la película, para que visualmente sea una película riquísima, que los colores, las texturas, las formas, todo contribuya a contar esta historia. Que lo artístico nunca se pierda en lo técnico", afirmó.

El realizador creó imágenes fuertes, como un robot colosal que se hunde en la playa o el monstruo que persigue a una niña calzada con unos zapatos rojos en las calles devastadas de una gran ciudad. La habilidad de Guillermo del Toro reside en su capacidad para darle una cara humana y cotidiana al mundo que inventa, aunque sea en medio de combates extraordinarios. Así describe científicos excéntricos y obsesionados por el origen de las criaturas o a un traficante de restos de monstruos.

"Quería hacer una película muy coral, que no sea un solo héroe sino que cada uno de los personajes tuviera casi el mismo peso. Porque la película habla de la humanidad salvando a la humanidad. No es un país o una política que va a salvar el mundo. El elemento humano era muy importante para mi".

Del Toro también rinde homenaje a las películas japonesas de "kaiju" (como Godzilla), que tanto disfrutó en su infancia. "Espero que la vaya a ver un publico joven, familiar, porque creo que seria hermosísimo que pudiéramos crear una nueva generación de amantes de este genero". Mientras asegura que "no hubo una parte del proceso que no haya disfrutado", ahora piensa en un proyecto más ligero. "Lo que quisiera mucho ahora es hacer algo rápido y cortito y que no cueste tanto para no perder eso", dice.

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