24 de abril 2001 - 00:00
Dennis Farina:"No sólo soy gángster o policía"
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Dennis Farina.
Periodista: Usted nunca estudió actuación de una manera convencional. ¿Cuál fue su aproximación a la actuación, una vez que empezó a trabajar profesionalmente y abandonó su oficio anterior?
Dennis Farina: Un método muy eficaz: tener la boca cerrada y los ojos y los oídos muy abiertos. Yo empiezo a armar mi personaje cuando leo el guión, y si algún detalle sobre el personaje no me cierra, le pregunto al director qué cree que debería hacer en tal o cual situación. Por eso creo que un actor depende mucho del rigor con el que está escrito su personaje. Si el guión está bien escrito, si las características del personaje son claras y entendibles, todo anda bien y la composición del personaje sale como algo natural. Si no, es un problema.
P.: En «Snatch-Cerdos y Diamantes», usted interpreta a un mafioso que viaja a Inglaterra para recuperar un diamante robado. ¿Le costó mucho integrarse al estilo del hampa inglesa?
D.F.: No, los mafiosos son iguales en todos lados. Supongo que en la Argentina también debe haber gangsters y buena gente, igual que en cualquier otro país. Lo único que me costó fue entender ese acento cockney de los ingleses, que el director Guy Ritchie acentuó en los personajes de los hampones británicos. De todos modos esa incomodidad del acento inglés era algo bueno para la película, porque mi personaje viaja a Inglaterra desde Nueva York y no tiene que entender el cockney de los personajes ingleses. Otra cosa que me confundió totalmente de Inglaterra fue el tránsito y los autos que tienen el volante del lado equivocado. Lo único, lo que le quiero corregir es que en «Snatch» yo no hago de gángster, sino de comerciante en joyas. No siempre hago de ladrón o policía. En «Rescatando al Soldado Ryan» interpreté a un militar de la Segunda Guerra Mundial.
P.: Esta bien, en «Snatch» no interpreta a un gángster, pero de todos modos tampoco hace de vendedor de Tiffany's. Está tras un diamante robado y en un submundo de criminales de todo tipo. ¿Prefiere este tipo de cine negro medio cómico, o un policial más dramático?
D.F.: Bueno, es verdad que no parezco un vendedor de joyas de Tiffany en la película... En cuanto a lo del cine más cómico o más serio, me da igual. Lo que me importa es que el guión sea bueno, que sea coherente y se entienda bien. Por ejemplo «Snatch» me interesó ni bien me la propusieron porque había visto la película anterior de Guy Ritchie, «Lock stock and two smoking barrels» y me había parecido muy original y divertida. Pero un film como «Rescatando al soldado Ryan» es otra cosa que obviamente me parece entre lo mejor que se pueda hacer como actor.
P.: ¿Qué es lo que más recuerda del rodaje de «Rescatando al Soldado Ryan?»
D.F.: Mi papel era chico, y ni bien Spielberg me llamó y me dijo que quería que actuara en esa película, yo quise estar más allá del personaje que tuviera que hacer. Mis escenas llevaron una semana, y lo que más me impresionó fue cómo, en medio del caos que era ese campo de batalla recreado para la película, Spielberg era el único que demostraba siempre el mayor sentido común, el hombre que tenía todo claro en todo momento.
Director
P.: Michael Mann es como su padre en lo que tiene que ver con Hollywood.
D.F.: Y sí, aunque más que un padre, o incluso un director, es un gran amigo. Me encantaría actuar otra vez con él, pero últimamente siempre tenemos cronogramas opuestos.
P.: En «Cazador de hombres» de Michael Mann usted interpretaba a un agente del FBI que se enfrentaba a Hannibal Lecter, que no estaba interpretado por Anthony Hopkins sino por Tom Noonan. ¿Cómo ve hoy en día aquel film luego de los más exitosos «El Silencio de los Inocentes» y «Hannibal»?
D.F.: No vi «Hannibal». En cuanto a «El silencio de los inocentes», me parece un muy buen thriller. Sólo que Mann hizo al personaje más interesante.
P.: ¿Fue muy cansador filmar dos temporadas seguidas de una serie tan fuerte como «Historia del crimen»?
D.F.: Fue una experiencia muy dura, difícil, pero por otro lado no dejó de ser un placer, porque era un producto muy bueno. Lo que pasa es que eran horas y horas de trabajo, con escenas muy complicadas, y casi siempre con rodajes nocturnos, por el estilo que le dio Mann al programa. Creo que si hubieran sido más temporadas tal vez hubiera sido demasiado, pero dos temporadas fue el tiempo justo.
P.: La serie tuvo uno de los desenlaces más extraños en la historia de la TV, con todos los personajes cayendo al mar en un avión.... ¿Alguna vez Michael Mann le explicó sus intenciones sobre ese final tan abrupto?
D.F.: Creo que ese final fue una de las mayores genialidades de Mann. Por un lado, desde el punto de vista industrial de producir una serie de TV, permitía que eventualmente todos o algunos de los protagonistas pudieran revivir en el caso de que el programa se reactivara en una temporada futura. Y por otro lado era una manera de darle un toque de misterio terrible a la historia de esos personajes. Por eso nunca supe qué fue de Mike Torello, y nunca se lo pregunté ni se lo preguntaría a Mann. Amo el misterio, y no quiero enterarme nunca de lo que pasó con los que viajaban en ese avión.




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