ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

18 de agosto 2008 - 00:00

Denunciaron "prácticas desleales" en exhibición

ver más
«Desde que la exhibición se concentró en manos de empresas extranjeras, el cine argentino fue perdiendo espacio a pasos agigantados llegando a la actual situación donde lograr que un film nacional llegue al público se ha convertido en una lucha descarnada. Dos pibes van al cine a ver «100% lucha». El boletero les dice que la dieron a las once de la mañana. ¿Y la siguiente función? Es a las 23, pero ustedes tienen, cada 20 minutos, Kung Fu Panda, Wall-E, aquella, y aquella otra». Este es uno de los casos que denunció, como ejemplo de «práctica desleal», el distribuidor y productor Pascual Condito en una conferencia de prensa que puede tener efectos ya que reclamó, con respaldo de varias figuras del medio cinematográfico allí presentes, cambios inmediatos en los procedimientos de Fiscalización del Incaa.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Entre esos respaldos estuvieron Leonardo Favio, José Antonio Martínez Suárez, Alberto Lecchi, Julieta Díaz, entre otros. Condito describió públicamente algunos viejos problemas del sector, que eclosionaron en las recientes vacaciones de invierno cuando, según declaró con cifras en la mano, los tres estrenos nacionales para chicos («100% lucha», «Superagentes: la nueva generación» y «Valentina») «sufrieron abusivamente el incumplimiento de las normas legales, con la consiguiente pérdida de ganancias».

«Hace 30 años que estoy en esto, y nunca me trataron tan mal», dijo. «Cumplí todos los requisitos formales para estrenar, pero los circuitos, en vez de darnos sala a semana completa, como marca la ley, nos programaron en horarios salteados, y algunos la segunda semana redujeron la cantidad de salas, aunque habíamos sacado los mejores promedios de público por sala, y ni siquiera pusieron los trailers y banners que les mandamos de publicidad a diferencia de las producciones americanas, que gozan de mayor número de exhibiciones, bonificaciones en las entradas.

«Estas últimas vacaciones de invierno han sido un claro escenario de discriminación al cine argentino. Mientras el resto de los estrenos se ofrecían con 10 y 12 vueltas, los 3 estrenos nacionales tenían, salvo excepciones, 2, 3 o 4 funciones y muchas de ellas en horarios poco propicios para el público infantil», se quejó.

Años atrás, Condito fue el único que confió en el dibujo de García Ferré «Ico, el caballito valiente», e insistió dos temporadas seguidas hasta conseguirle sala, obteniendo un éxito formidable, pese al descreimiento inicial de los exhibidores.

Algunos de sus éxitos posteriores fueron «Historias mínimas» y las dos primeras comedias de Juan Taratuto. «Sé que los tiempos han cambiado, que el negocio ha cambiado, pero acompañar estos cambios no significa aceptar la competencia desleal. Cuando coloco una película en Europa, Australia, o China, no se me ocurre hacer las cosas a mi manera, ignorando los reglamentos de cada lugar», señaló, agregando luego «no me digan más que se les hace un sumario, porque los sumarios no se concretan».

«No hace falta mucho más para darse cuenta que nuestro cine va rumbo a desaparecer. Toda política puesta a disposición de la producción, por más valiosa que sea, va a perder sentido si nuestro cine no puede verse en nuestro país», opinó Condito.

«No podemos aceptar que todo el esfuerzo puesto en producir y hacer crecer nuestro cine, nuestra cultura y nuestra identidad nacional, se pierdan en solo 4 días de un fin de semana cuando las películas quedan en manos de los exhibidores y desamparadas de toda protección», añadió.

Ocurre que muchas veces, para estrenar, los dueños de la película deben firmar un acuerdo de aceptación de las condiciones que pautan los exhibidores para estrenar, renunciando así a cualquier reclamo posterior. Si denuncian esa exigencia, el estreno queda largamente postergado hasta que termine el sumario, un trámite burocrático que hasta ahora nunca concretó ninguna multa ni cierre de sala.

Los muchos colegas productores que había en la conferencia, aplaudiendo cada denuncia, acordaron reclamarle esta semana al Incaa varios cambios inmediatos en el modus operandide Fiscalización, a fin de hacer realmente eficaz la ley. «La presidente Liliana Mazure sabe de qué se trata, porque ha sufrido esto mismo como productora», dijeron.

Por cierto, un funcionario del Incaa allí presente habló de diálogo. Pero sólo lo hizo cuando Martínez Suárez evocó la gran manifestación de artistas populares que en 1956 tomó la entonces Dirección Nacional de Espectáculos Públicos, antecesora del Incaa («hacía seis meses que los circuitos de salas se negaban a estrenar películas nacionales, y al día siguiente empezaron a programarlas»).

Así fue el acalorado cierre de este nuevo enfrentamiento entre el catch criollo y el kung fu sinoamericano.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias