8 de noviembre 2001 - 00:00

Divierte (si le gusta participar)

Divierte (si le gusta participar)
«Humor Calvo». Libro: E. Calvo y P. Cano. Dir.: E. Calvo. Música original: C. Lafalce. Vest.: C. Posadino y S. Quiroga. Diseño de luces: R. Biondo. (Teatro Del Nudo.)

La función empieza antes de entrar a la sala, cuando el artista -al mejor estilo escuela primariava pasando lista entre los espectadores, a quienes de paso vapulea un poco como si se tratara de un grupo de alumnos algo díscolos. El humorista Eduardo Calvo, que durante varios años ocupó las carteleras del teatro off con su espectáculo «Muchas pelucas para un solo Calvo», sigue mostrándose como un hábil comunicador, dispuesto a jugar con el público sin presionarlo y a responder ingeniosamente a todo estímulo que provenga de la platea.

El actor ha demostrado su capacidad en varias oportunidades. Entre sus mejores papeles figura el desopilante mayordomo de «Las personas no razonables están en vías de extinción» de Peter Handke (que dirigió Roberto Villanueva en 1997), y recientemente su papel de Trínculo en la versión de «La tempestad» que ofreció Lluís Pasqual en el Teatro San Martín.

En «Humor Calvo» también abundan los personajes disparatados, entre ellos, un niño prodigio condenado al piano, un taxista resentido y violento y una bella durmiente adicta a los fármacos. Pero, curiosamente, los mejores momentos del espectáculo no se producen sobre el escenario sino en plena platea.

Tanto Charly (el presentador que oficia de maestro de ceremonias) como el mago español tienen un perfil mucho más contundente que cualquiera de los personajes guionados.

Quizá se deba al hecho de que en ellos queda margen para la improvisación, una de las técnicas actorales que Calvo mejor domina.


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