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El atractivo mayor está en los comentarios de dos declarados enemigos del médico y de la viuda. Con enérgica e inimputable sinceridad, y una convicción absoluta, el viejo cura del pueblo y el ya retirado «public relations» de la empresa dicen a cámara todo, o casi todo, lo que sólo se dice entre amigos, jamás en público. Por ejemplo, el cura español, bien franquista y ahora bien franco: Informate más
Cada aparición de estos viejos es un formidable testimonio del espíritu agitado de una época. Centrado en ellos, el documental hubiera sido un golazo. Tal como está, da en el poste.
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