24 de marzo 2004 - 00:00

Dragón melancólico: se vio una historia de Jackie Chan

Jackie Chan
Jackie Chan
Mar del Plata - Un viejo pícaro, comprador, con pinta de Jorge Amado oriental, le cuenta a su hijo diversas aventuras, y también le habla de hermanos que nunca antes había mencionado, y de un apellido que nunca se hubiera imaginado. Tal lo que registra «Huellas de un Dragón: Jackie Chan y su familia perdida», una de esos documentales que en el fondo no se sabe si están a favor o en contra, pero atrapan a cualquiera.

En Mar del Plata, fuera ya del fárrago de la competencia, dialogamos con su directora, Mabel Cheung (la misma que el año pasado envió a este festival su curioso «Beijing Rocks»).

Periodista
: ¿Cómo empezó esta película?

Mabel Cheung: Fue en 1999, cuando el padre de Jackie le hizo saber que estaba dispuesto a contar la verdadera historia de la familia. Es que la madre se puso muy enferma, y entonces a él, que habia pasado tantas aventuras, le entró miedo a la muerte. Así que Jackie me llamó...


P.:
¿De dónde se conocian?

M. C.: De las reuniones y cenas de la Asociacion de Directores de Hong Kong. Somos bastante amigos, en especial desde que lo entrevisté para «Caritas pintadas», un trabajo sobre los niños que estudian en la Opera de Pekín, como estudió él. Así que fuimos a Australia, donde vive el padre, para escuchar su historia. Yo fui pensando en hacer una suerte de película casera, pero lo que decía este hombre empezaba a sonar muy interesante. Piense que él nació en 1916, así que pasó por el Imperio, la República, la Invasión Japonesa, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Civil entre nacionalistas y comunistas, el régimen comunista, y se salvó de la Revolución Cultural porque a esa altura ya se había escapado. Los hijos quedaron.


P.:
¿Cómo es eso?

M.C.: Durante todas esas atrocidades, muchas familias dejaron a sus hijos, por una u otra razon. Y durante la Revolución Cultural, que duró diez años, muchos de ellos no recibieron ni una carta, perdieron todo contacto. Además, recibir una carta era un peligro, porque tener contacto con familiares en el extranjero se pagaba con la cárcel, con años en campos que los comunistas llamaban de reeducación. Quienes se quedaban lo pasaban realmente mal.Y ahora muchísimas familias chinas tienen parientes desconocidos. Yo fui a China, a conocer a los hermanos y hermanas de Jackie, y a Hong Kong, para hablar con amigos del padre, porque algunas cosas no me cerraban.


P.:
¿Por ejemplo?

M.C.: Al principio parecía hablar en forma poco coherente, sus historias parecían deshilvanadas, un poco porque a su edad su memoria ya no es tan buena, pero otro poco porque había cosas que no nos quería decir. Se molestó mucho, cuando después las hijas me contaron que la madre había sido contrabandista de opio, y que ambos se habían conocido en el puerto. Y estaba esa historia de cuando él había sido espía para Taiwán.Yo quería saber bien qué tipo de misiones había tenido.


P.:
¿Cuánto tiempo le llevó el trabajo?

M.C.: Las entrevistas no llevaron mucho. Pero conseguir el material de archivo, me llevo cinco años. Tuve que rastrear en EE.UU. e Inglaterra, porque en China es muy difíicil encontrar ese material, y que me autoricen a copiarlo.


P.:
Por ejemplo, esas tomas impresionantes de ejecuciones sumarias.

M.C.: Shanghai, 1948 ó 1949. Las conseguí completas en Inglaterra, y digo completas, porque en China se ve cuando el oficial apunta a la cabeza de cada prisionero, y cuando ya están todos en el suelo, pero cortaron justo cuando los van matando uno por uno.


P.:
¿Y qué dijo Jackie Chan, cuando el padre le contó la historia de su familia?

M.C.: Le impresionó mucho saber que su apellido era otro, porque para nosotros el apellido es algo muy importante. Pero no le impresionó demasiado saber que tenía otros hermanos y hermanas.

P.: ¿No le interesó conocerlos?

M.C.: Conoció a las hermanas. Pero no a los hermanos que viven en China. No quiso porque el padre no quería que se conocieran, si no le hubiera contado antes acerca de ellos. Y a lo mejor, también porque si va a verlos, piense que media aldea debe estar emparentada, y van a pedirle dinero, visas, etc. Ese es el problema. Yo recuerdo cuando pude volver a China, la de parientes que me venían a pedir infinidad de cosas. Nunca los había visto en mi vida, pero éramos parientes.Ya cuando fuimos a filmar, había gente de toda clase ofreciéndose para actuar.


P.:
Es curioso el comienzo de su documental: tomas de Jackie Chan en acción pero con música melancólica.

M.C.: El siempre actúa como un héroe, o como un monito, pero por dentro también tiene su tristeza. Y cuando va a saltar, también tiene miedo. A veces pasa medio día de filmación sin animarse a saltar de un edificio a otro. Toma carrera, y ahí se queda. Y toda la gente esperando, hasta que dice «Hoy no puedo. Tal vez mañana».


Entrevista de Paraná Sendrós

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