La ópera prima de Julia Solomonoff se ambienta en 1984, y presenta a dos hermanas con historias totalmente disímiles. Natalia, la menor, se exilió en España ocho años antes, y su vida queda marcada por la tragedia. Elena, la hermana mayor, también deja el país unos años después, pero con la idea de forjarse un mejor futuro en Estados Unidos. La misma tragedia también la angustia a ella, pero de manera diferente. Y es que las hermanas participan del pasado por caminos distintos: mientras una recorre la militancia juvenil, la otra sólo desea alcanzar la felicidad de la vida familiar y estable. Y como suele suceder en estos casos, ambos senderos
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terminan en la vía muerta y en la exhumación de fantasmas. Natalia viaja a Texas a visitar a su hermana y conocer finalmente a su sobrino. Elena ha traído de Buenos Aires un baúl con antiguos trabajos del padre de ambas, un escritor, ahora profesor y columnista, y entre ellos hay una novela inédita que Natalia se propone leer. Todo girará, entonces, alrededor de esa especie de mortaja literaria que, además, retrata demasiado fielmente los acontecimientos del pasado, dejando que la tragedia se instale firmemente en el presente. Como un rompecabezas algo lineal, las piezas irán acomodándose de manera ordenada, casi matemática, y si bien es cierto que no hay demasiado espacio para la sorpresa, tampoco hay elementos que aparezcan de la nada. Interesante debut tras las cámaras de Julia Solomonoff, con una historia bien narrada, y que sin cargar las tintas, logra emocionar. H.M. Informate más
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