2 de octubre 2002 - 00:00
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El iraní Kiarostami, que debía acompañar en el Festival neoyorquino la proyección de su última película, «Diez», no logró obtener una visa en París de parte de las autoridades americanas.
Kiarostami, de 60 años, quien además de haber sido invitado por el Festival también debía dar dos conferencias sobre cine en las Universidades de Harvard y Ohio, no logró obtener el visado porque las autoridades consulares dijeron que hacía falta, en su condición de iraní, un trámite que requería al menos 3 meses, más allá de que se trate del cineasta iraní más famoso del mundo, que hubiese viajado anteriormente 7 veces a los Estados Unidos, y que el mismo New York Film Festival le consagró una retrospectiva integral en 1996.
El Departamento de Estado, tras el revuelo cultural que originó en Nuea York la negativa a concederle su visa, dijo que no podía hacer excepciones a las nuevas disposiciones adoptadas para con los ciudadanos de determinados países musulmanes tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, y que Kiarostami no les había dejado el suficiente tiempo para los trámites requeridos.
•Signo
Peña, quien trató de interceder en favor de Kiarostami, se quejó ayer por el hecho de que las reglas para que los iranías accedieran a sus visas se modificaban constantemente, y que en algunos casos requerían un mes y medio y en otros tres meses. «Este es un signo terrible de lo que está ocurriendo en mi país», dijo Peña durante la realización del Festival. «Nadie parece darse cuenta o preocuparse por la imagen negativa que un hecho así envía al mundo musulmán, para no decir a todo el mundo».
También apoyaron a Kiarostami el ex ministro de cultura de Francia, Jack Lang, quien personalmente intentó mediar en París para que Kiarostami obtuviera su visa. «El caso de Kiarostami está demostrando, tristemente, un aislamiento intelectual que no hace otra cosa que revelar el desprecio por otras culturas», dijo Lang.
El caso de Kiarostami no fue el único, aunque sí el más resonante, que afecta las relaciones culturales entre los Estados Unidos y los artistas iraníes. La semana pasada, el cantante pop Googoosh, que vive en Canada, canceló un concierto en Los Angeles luego de que tampoco obtuviera su visa.




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