La versatilidad de Tommy Lee Jones como actor es algo que a esta altura está fuera de discusión. En este caso, se trata de una comedia y el actor resulta igual de efectivo, incluso cuando se parodia a sí mismo en papeles de policía duro, como el Sam Gerard de «El fugitivo». La historia es bastante sencilla: un testigo clave, que puede enviar a la cárcel a un poderoso personaje, es asesinado mientras lo persiguen los Rangers de Texas que encabeza Roland Sharp (Jones). Cuando todo parece perdido, un grupo de porristas se presentan y declaran que han visto al asesino, por lo que deben ser protegidas. Esto lleva a que el duro Ranger Sharp deba transformarse en entrenador de porristas y mudarse a vivir con estas cinco particulares muchachas, para evitar que les ocurra lo que al primer testigo. Obviamente, el choque entre diferentes modos de vida es inevitable, y ambas partes deben adaptarse. Sharp no aprueba las dietas, la música y los cuerpos semidesnudos, mientras que ellas deben hacerle comprender la importancia de ser porristas de un equipo universitario de fútbol no. La película cumple con sus objetivos, incluyendo muchas escenas y situaciones realmente graciosas (imperdibles los prolegómenos de la cita romántica entre Sharp y la profesora Molly McCarthy, interpretada por Anne Archer), y con el acierto adicional de no centrarse demasiado ni en la vida universitaria ni en el mundo del fútbol americano, que son absolutamente extraños para el espectador argentino.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Con actores secundarios efectivos y una trama que no por vista resulta menos atractiva, el film no aburre y cumple con lo que promete, lo que no es poco decir. H.M. Informate más
Dejá tu comentario