26 de diciembre 2005 - 00:00
El arte joven vuelve a creer en la belleza
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Una de las misteriosas obras de Mario Legón, quien junto con otros 9 jóvenes artistas expone en «Bárbaros», muestra que explora el apego a la belleza de las formas.
Sobre una pantalla que proyecta la foto animada de unos perros, Szalkowicz planta unas ornamentales flores color rosa que parecen escapadas de las antiguas latas de galletitas inglesas. Esta cualidad atemporal comparten las desgastadas pinturas de Cabrera-, pues traen evocaciones de un remoto pasado. Iturralde pinta de modo textual imágenes que toma de las series de televisión, e incluye hasta los diálogos.
«El cuadro no es una excusa para mostrar una serie de pantallas; si esa fuera la intención tomaría fotografías, impresiones digitales o directamente video», aclara el artista. «Creo en el cuadro como objeto amado, único y revelador, un rectángulo que nunca se cansa y ofrece una vivencia más que una imagen emblemática. Mis emociones, son emociones al óleo, una materia tímida pero sincera».
Las fotografías de TEC son documentos de sus intervenciones urbanas. El artista pinta un pez de formas onduladas que parece desplazarse por las calles de Berlín, San Pablo, Córdoba, y Buenos Aires, entre otras ciudades que el artista altera con su arte.
• Del cine
En el subsuelo está la obra de López, un mural rigurosamente geométrico que a pesar de su pureza abstracta está inspirado en películas y novelas de ciencia ficción. Yagmourian presenta una « escultura de tela tensada» con cintas verdes, y por último, Idelson, un video donde un personaje relata sus confesiones porno y las memorias galácticas de un Ciber.
En el catálogo, Cippolini destaca que en la antigüedad «se adjetivaba a los bárbaros con todas aquellas palabras que redundaran en ajenidad, ininteligibilidad, amenaza y distancia»; pero aclara que hoy, «llamamos de este modo a los propiciadores de otro cultivo del mundo, aquellos que avanzan, ahorrándose toda estridencia, hacia una disponibilidad diferente de su ámbito». En suma, el mayor pecado de los «bárbaros» de Cippolini pareciera ser su afán estetizante. Con los diferentes lenguajes que caracterizan la producción actual, estos diez artistas escasamente conocidos ofrecen un buen panorama de la última generación.



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