26 de enero 2004 - 00:00

El arte moderno está cada vez más cercano al diseño

TV pañuelo
"TV pañuelo"
S ería ocioso reiterar la importancia del diseño para la correcta respuesta de ciertas expectativas de nuestra organización social, y su afán de inclinarse por la globalización. El espacio, connotado por el hombre del siglo actual, requiere el diseño de su equipamiento y una articulación de sus relaciones interpersonales.

La historia de las revoluciones teóricas indica que, a partir de una práctica que responde a las necesidades concretas de los hombres, éstos buscan soluciones acordes a los adelantos técnicos y científicos de su momento, siguiendo el grado de desarrollo de su sociedad y su economía.

En el proceso de respuesta a las exigencias prácticas de su entorno, el ser creativo ha comenzado siempre por hacer, y luego por pensar y meditar acerca de lo hecho. Nunca se observó el proceso inverso. Si nos remitimos al antiguo Valle del Nilo, es posible comprobar que los egipcios construyeron instrumentos que les servían para prever los avances del río y sus desbordes. De allí surgió el primer paso de aquello que mucho más adelante fue llamado astronomía. En realidad, la forma que los egipcios tenían de observar el cielo, estaba determinada por el deseo de dar respuesta a una necesidad concreta.

Otro ejemplo es el de Pitágoras, que a pedido del tirano de Siracusa, en el siglo IV antes de Cristo, descubre la manera de detectar si algo era de oro o no. Inventó entonces una sencilla fórmula: la del peso específico de los metales. Así aparece la ciencia con uno de sus algoritmos en el capítulo de la teoría. Pero esto implicó superar, como en el caso de la primitiva astronomía, ideologías que intentaban ofrecer una visión iniciática y mágica de la práctica, como la astrología y la alquimia.

Resumiendo, podemos decir que primero surge la praxis, luego las ideas que la racionalizan y justifican y, por último, en ruptura con ellas, el pensamiento teórico, objeto de un largo camino histórico, que vuelve a repetirse con cada hecho creado por el hombre, para satisfacer una necesidad social y particular.

En nuestas sociedades, a diferencia de las antiguas, cuando se proyecta un diseño se lo hace en función de complejas mallas de relaciones que son las que derivan no sólo de lo estético sino también de los circuitos comerciales, del proceso de industrialización, de la complejidad de las relaciones sociales. Se crean necesidades, tanto como se satisfacen las existentes más apremiantes. Esto tiene que ver con ciertas mitologías: es decir, con necesidades y con lo estético y lo útil.

La práctica y la reflexión sobre el diseño han estado vinculadas siempre con las del arte, por lo menos a partir de
Walter Benjamin, quien en su ensayo de 1936, «La obra de arte en la época de su reproducción técnica», consideraba la transformación de la noción de arte, sobre todo, a partir de la aparición de los múltiples (gráfica, cine, video, fotografía). Sin embargo, hoy nos preguntamos si no será precisamente el efecto de la reproductibilidad, el que ha catalizado el arte y el diseño en las últimas décadas, en las sociedades capitalistas avanzadas. Si no será precisamente éste el sentido del paso a la posmodernidad en todos los campos de la cultura.

•Proximidad

En la sociedad posmoderna el arte se aproxima al design, al objeto que se vincula con la vida cotidiana. Además, las instalaciones, la fotografía, las ambientaciones, el arte digital, que conforman el arte contemporáneo, se acercan más y más al diseño, y no a la pintura sobre tela, o a la gráfica de Durero o Rembrandt.

Hoy ya no se sostiene que haya una manera ideal de responder a las «necesidades básicas»(racionalismo, funcionalismo) como durante la primera parte del siglo XX. La práctica del diseño es una actividadmucho más libre, creativa y no restringida a fines utilitarios, a partir de los últimos treinta años.

En la Argentina, donde ya en 1938 se había diseñado el BKF, magnífico sillón de
Bonet, Kurchan y Ferrari Hardoy, a fines de la década del 40, se consolidó el diseño. El «sillón BKF» es una obra de notable valor plástico, cuyos creadores, tres jóvenes arquitectos racionalistas, se habían conocido en el estudio del gran maestro suizo Le Corbusier.

En la década del '50, el diseño establece su centro de acción alrededor del O.A.M. ( Organización de la Arquitectura Moderna) y la revista «Nueva Visión», dirigida por el pintor y especialista en diseño
Tomás Maldonado. En ella escribimos nuestro primer artículo teórico.

En este período, en el que se genera la conciencia profesional de la actividad, surgen arquitectosdiseñadores como
Jorge Goldemberg, Gerardo Clusellas y Francisco Bullrich, que ejercen la práctica y la reflexión teórica. La propuesta iniciática de los maestros de esos años cincuenta responden también a la gran afluencia de estudiantes en la UBA, y en las facultades privadas en las tres últimas décadas.

En Palermo, por ejemplo, la de Diseño es la carrera con mayor cantidad de alumnos, dirigida además por un inteligente decano
Oscar Echavarría. También tendríamos que señalar hoy -cincuenta años despúes- a los profesionales exitosos en el exterior del país, a principios de ésta década: Emilio Ambasz (ex curador de diseño del Museo de Arte Moderno, de Nueva York), Jorge Frascara (profesor emérito en Alberta, Canadá), Jorge Pensi (muy reconocido en Barcelona y en Europa), o Daniel Weil (integrante del famoso grupo inglés/internacional, Pentagram). También Tomás Maldonado como profesor del politécnico de Milán.

¿Por qué surgen estas ideas a principios de 2004? Sucedieron a fin de año dos hechos sintomáticos. La presentación del libro
«Sillopatías» de Ricardo Blanco, decano de la Carrera de Diseño Industrial en la Facultad de Arquitectura de la UBA, y la exhibición en Recoleta de la experiencia grupal «2x4».

El conjunto está integrado por 7 diseñadores y seis marcas comerciales: Roberto Busnelli, Gastón Girod, productores de muebles de cuero y metal; Julio Oropel, arquitecto como los anteriores que trabaja en madera; Vanina Mizrahi, diseñadora de alfombras; Paula Lavarello, diseñadora de muebles desarmables; Ana Manghi, objetos de vidrio, ventanas y biombos, y Silvia Fiedler, productos de cuero y bandejas.

Van a presentar sus obras en el Design Center de Utrech (Holanda) el 9 de febrero y luego participarán en la Feria de Frankfurt del 20 al 24 de febrero. Para terminar el año mostrarán sus obras en el Salón Casa y Objeto, una muestra muy importante que se presenta anualmente en París. Dos hechos auspiciosos para el diseño nacional.

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