6 de diciembre 2001 - 00:00

"El camión" interesa porque abre un nuevo camino teatral

El camión, la obra de Ernesto Marcos
"El camión", la obra de Ernesto Marcos
«El camión», de E. Marcos. Vers.: P. Inza. Dir. mús. orig.:R. Obeson y Pabelel. Int.: R. Monti, G. Durán y N. Losada. («El camarín de las musas», Mario Bravo 960.)

De corte netamente pinteriano, la pieza de Ernesto Marcos, en versión de Pablo Inza, presenta a dos hombres enfrentados en una conversación inconexa, cuyas frases se interrumpen y que sugieren la relación entre un autor y su personaje. Pero va más allá: a la posibilidad de alterar el curso del destino, a los sueños imposibles, al poder.

Tiene el interés de diseñar a uno de los personajes como un ser visible únicamente para su interlocutor, lo que crea un clima de extrañeza. Evidentemente ciertos conceptos científicos que admiten la posibilidad de que ciertas energías se hacen visibles a los ojos de unos pocos, es un tema que ya se va abriendo camino y ofrece mil variedades interesantes.

El personaje suplica al escritor que cambie su destino y éste intenta hacerlo, pero lo que estaba marcado sucede inevitablemente y el hombre muere. Aunque ya ha recibido del creador un regalo: una posibilidad de esperanza que revive un sueño juvenil. El que ha muerto retorna como hacedor y su amo como solicitante y la rueda continúa.

La dirección de Pablo Inza es creativa y dota a la puesta de un clima de misterio y temor que resaltan las luces. Maneja bien los tiempos y cuida con rigor las interpretaciones, y la música de Ramírez Obeson y Pabelel contribuye eficazmente a la creación de un clima ominoso.

• Comprensión

Los trabajos actorales de Rodrigo Monti, Gustavo Durán y Néstor Losada, demuestran una firme comprensión de lo que autor y director intentan. Más expresivo, Rodrigo Monti revela la incomprensión y el desconcierto que lo invaden progresivamente y la composición de Gustavo Durán es convincente. Aunque el problema, como en muchos casos, reside en las voces poco trabajadas, que no tienen la intensidad de los movimientos.

La experiencia es interesante y abre un camino nuevo. Cabe hablar aquí de un «teatro diferente», que incorpora el tema del azar y se interna en la senda de una realidad distinta de lo cotidiano. Realidad que a veces no alcanzamos a ver, pero que opera en nuestra vida.

Algo semejante a lo que ocurre en el espectáculo de
Francisco Javier, «Usher» y que también asoma en el episodio de Baghavad Gita que Carlos Gandofo incluyó en su versión de Pirandello.

Ciertos descubrimientos aún incompletos de la ciencia que muy posiblemente variarán sorprendentemente nuestra visión de lo cotidiano, tomarán desprevenidos a muchos, pero ya se sabe que la sensibilidad de unos pocos es capaz de adelantarse a las premisas del hombre común. Este espectáculo y los antes mencionados, lo demuestran. Entonces, sí, podrá hablarse de una verdadera vanguardia.

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