6 de junio 2002 - 00:00

El caso seagal revive la relación mafia-Hollywood

Washington (ANSA y ASN) - El arresto el martes en Nueva York de 17 miembros del clan Gambino sacó a la luz artilugios de la Mafia al revelar cómo un productor ligado a la «Cosa Nostra» obligó, mediante chantaje, al astro Steven Seagal a participar en sus películas. Algunas de ellas son tan famosas como las dos partes de «Alerta máxima».

Las complejas relaciones entre la mafia y Hollywood, tema de miles de películas, quedaron confirmadas al conocerse las desventuras del «duro» Seagal, protagonista de varias películas de artes marciales, que debió pagar 150.000 dólares (en negro) a su «socio comercial» y productor Julius «Doctor» Nasso, uno de los 17 miembros de la familia Gambino arrestado el martes por el FBI.

El productor, por encargo de su amigo de infancia Anthony «Sonny» Ciccone (uno de los «capitanes» de la familia Gambino), obligó a Seagal a actuar en una larga serie de films de acción, extorsionándolo cada vez con al menos 150.00 dólares. El FBI registró conversaciones en las que Ciccone amenaza al productor por haber consentido a otras personas participar en la extorsión sin su permiso.

Seagal
, de 51 años, se rebeló finalmente al chantaje de Nasso, influido por la «guía» de un maestro espiritual budista. El actor rehusó entonces ceder a los nuevos reclamos del productor y Nasso lo demandó por 60 millones de dólares, sosteniendo que el actor se había comprometido a actuar en otras películas de acción, entre ellas «Gengis Khan», «Sangre en la luna» y «El Príncipe de Central Park». Seagal denunció al FBI que era objeto desde hacía años de extorsiones por parte de un grupo mafioso vinculado a la familia Gambino. Nasso arriesga ahora una condena de hasta 20 años de cárcel aunque fue dejado en libertad luego de pagar una fianza de 1,5 millones de dólares. Entre las acusaciones contra los 17 mafiosos está la de haber intentado asumir, con medios ilegales, la alcaldía de los portuarios de Nueva York (que tiene 85.000 miembros).

Cuando Seagal quiso escapar de la influencia de Nasso, el productor lo demandó tras acusarlo de estar bajo la funesta influencia de Mukara, un líder espiritual asociado con una secta clandestina tibetana. De acuerdo con la demanda, Mukara habría convencido a Seagal que nunca alcanzaría el grado de «lama» (monje budista) a menos que rompiera su sociedad con Nasso. Cuando el actor rechazó trabajar en «El príncipe de Central Park», Nasso contrató para cubrir ese papel a Harvey Keitel.

Aquella demanda establecía que cuando la Warner Bros. dio por terminado el contrato de exclusividad que tenía con Seagal, la sociedad Seagal-Nasso había decidido desarrollar y producir películas para cine y televisión y venderlas por anticipado. Esto lo hicieron por un total de 25 millones de dólares.

En la demanda, Nasso también se quejaba de que Seagal no sólo había roto el compromiso con él, sino que había aceptado intervenir en películas de compañías rivales, como «Ticker» de Nu Image y «Exit Wounds», de Joel Silver.

Nasso y Seagal habían iniciado su sociedad en 1987, mientras Seagal trabajaba para la Warner en su primera película, «Above the Law» («Nico», 1988). A partir de allí, Nasso fue su productor para las películas «Hard to Kill» («Difícil de matar», 1990), «Marked for Death» («Marcado para la muerte», 1990), «Out for Justice» («Furia salvaje», 1991) y «Under Siege» («Alerta máxima», 1992). En 1992, Warner firmó un contrato con Seagal-Nasso para producir «On Deadly Ground» («Terreno salvaje», 1994), «Under Siege II» («Alerta máxima 2», 1995), «Glimmerman» («Un hombre entre sombras», 1996) y «Fire Down Below» («Infierno bajo tierra», 1997).

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