Gustavo Cerati
retornó a un
estilo más
rockero en una
exitosa serie
de conciertos
en los que,
pese a su
resistencia, no
pudo evitar
tocar algunos
temas de su
pasado en
Soda Stereo.
Presentación de «Ahí vamos». Gustavo Cerati (voz, guitarra). Con R. Coleman (guitarras), F. Nalé (bajo), L. Fresco (teclados) y F. Samalea (batería). Invitados: Capri y Tweety González ( teclados). (Estadio Obras, 16 al 18/6; repite el 30/6 y el 1/7.)
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Harto de que le pregunten por Soda Stereo y por la posibilidad de una nueva unión de ese trío de historia indudablemente prestigiosa y muy exitosa, Gustavo Cerati ha intentado varios caminos, del pop a la electrónica. Pero pareciera que es con su último disco «Ahí vamos», que ha encontrado definitivamente su mejor espacio solista. El disco, y los conciertos de presentación, retornan a un estilo más rockero, que acerca el sonido del estudio al del escenario. Para eso, se rodeó de músicos que entienden su presente, y con los que ha compartido distintas experiencias en el pasado.
Naturalmente, Cerati no tiene problemas de convocatoria: los fans de Soda, de generaciones diferentes, siguen con fidelidad su rumbo solista. Ya son cinco los Obras programados y podrían ser más si su agenda internacional se lo permitiera. Pero, puesto sobre el escenario, el cantante no hizo concesiones. Tocó íntegramente su nuevo trabajo, con lo que ocupó la primera parte de su show, y tuvo momentos brillantes en títulos como «Bomba de tiempo», «Caravana», «Médium» o «Me quedo aquí». Volvió sobre algunos temas de Soda Stereo («Si no hago algo de eso, me matan», suele decir en sus reportajes), como «Té para tres», «Toma la ruta», «Ecos», «Planta», o «Prófugos», por cierto muy festejados por la multitud. Hizo algunos otros temas de su repertorio solista, especialmente del disco «Bocanada». Y cerró con «Jugo de luna», de «Ahí vamos», y su ya tradicional saludo «gracias por venir».
Como siempre, Cerati no descuidó en este caso el aspecto visual. Minimalista -con pequeñas pantallitas que funcionaron como escenografía-, las luces y la puesta estuvieron en perfecta coherencia con la música. Con ese marco, cantó y tocó muy bien y dio mucho lugar a los solos rockeros de sus compañeros.
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