3 de septiembre 2002 - 00:00

El dúo Baglietto-Vitale llegó a su plena madurez

Actuación de Lito Vitale (piano, teclados, sonido, voz) y Juan Carlos Baglietto (voz, guitarra, percusión). Con L. González (guitarra, percusión, bajo, coros) y M. González (batería, percusión). (Espacio Cultural ND/Ateneo; 30 y 31 de agosto).

Con cuatro discos editados -uno de ellos, en vivo-y una gran cantidad de escenarios recorridos juntos, Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale han alcanzado un altísimo grado de madurez. Empezaron recreando clásicos del tango y del folklore; fueron después abriéndose hacia el pop y el rock; empezaron a estrenar canciones escritas especialmente para ellos; y su último paso fue la incorporación de otros dos músicos, padre e hijo, Lucho y Matías González. Estos conciertos a sala llena en el Espacio Cultural ND/ Ateneo fueron el anticipo de lo que sucederá, seguramente, el 9 de octubre cuando estén en el teatro Colón, una de las pocas cosas a las que se refirió Vitale durante el show y que provocó el aplauso cerrado de su público. Y sin dudas, la seriedad, la calidad, el respeto por la gente y por el repertorio, el talento de estos artistas, los pone en condiciones de ocupar cualquier espacio. El último disco del dúo, «Que más hacer en esta tierra incendiada sino cantar», es del año pasado. De modo que no había en este caso nuevo álbum para presentar. Así, se dieron el gusto de repasar su repertorio, con mucho más folklore que tango y con la presencia de elementos de la chacarera, la vidala y la zamba aún en canciones nacidas de compositores más cercanos al pop. Pasaron por una excelente versión de «Dorotea la Cautiva» de Ariel Ramírez y Félix Luna. Volvieron sobre las imponentes «Príncipe del manicomio», «Historia de Mate Cosido», «Dios y el diablo en el taller» y «El témpano» de Abonizio y «Mienten» de Roque Narvaja. Como siempre, fueron innovadores rescatando clásicos como «El mensú», «La última curda», «El choclo» -con una destacada participación del joven baterista Matías González-y «Piedra y camino». Brillaron -muy especialmente Baglietto-con «No olvides que una vez tú fuiste sol» de Augusto Blanca. En resumen, se suma la inigualable voz y expresividad del rosarino con la heterodoxia armónica y tímbrica de Vitale, y ahora, también, la presencia de los González, que ponen un saludable cable a tierra.

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