El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En la década del 90, sus primeras esculturas hiperrealistas modeladas en terracota y vaciadas en resina epoxi con un acabado reluciente y policromado, mostraban a sus modelos con las poses provocativas de las revistas y el cine porno. Al despuntar el 2000, Informate más
El poder expresivo de la obra se revela en la morbidez de un vestido de seda que se desliza entre las piernas, o en el suntuoso corpiño de encaje engarzado al cuerpo como una joya, pero sobre todo, en la mirada amorosa que dedica el artista a la mujer.
Es evidente el placer que depara ese universo de formas llenas, pieles nacaradas y tacos empinados que exalta la belleza. Pero en esta muestra la mujer ha dejado de ser un fetiche, un objeto más de consumo, como las
Si bien quedan todavía en las esculturas de
En el contexto de la galería, estas reproducciones tan verídicas de la realidad, no hacen otra cosa que cuestionarla. El espíritu transgresor del artista que comenzó a exponer en la disco Ave Porco y la galería del Centro Cultural Rojas, abre paso esta vez a la complejidad del «teatro del mundo» femenino, con escenas que trascienden la banalidad y aldquieren significado social.
Bajo la apariencia artificial de los figurines eróticos, este nuevo registro incorpora con fidelidad el gesto espontáneo y cotidiano; el artista pega así una vuelta de tuerca que abre paso a la interpretación subjetiva y de algún modo extraño, si se quiere, también a la emoción.
Dejá tu comentario