8 de febrero 2001 - 00:00
El film de arte y kung fu que cautivó a EE.UU.
Un film hablado en mandarín que mezcla romance con artes marciales en un marco de sumo refinamiento no sólo se hizo popular en EE.UU., sino que además se perfila como seguro candidato al Oscar y no únicamente en el rubro mejor película extranjera. Se trata de "El Tigre y el Dragón", que se estrenará la próxima semana en la Argentina y que este diario preestrenará para sus lectores el lunes próximo.
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"El tigre y el dragón"
Ang Lee tiene chances de conquistar el Oscar el 25 de marzo porque su carrera alcanzó la cumbre y su trayectoria es inmaculada: un director que surgió haciendo películas de arte, llegó a Hollywood y logró mantener su proyecto, no derrumbándose hacia los blockbusters como el holandés Paul Verhoeven o hacia films sin interés como el griego Constatin Costa-Gavras. Ang Lee fue dos veces nominado para el codiciado premio de la Academia por películas habladas en su idioma natal: «El banquete de boda», en 1993, y «Comer, beber, vivir», al año siguiente.
«El Tigre y el Dragón» es un trabajo de carpintería cinematográfica. Una sorprendente orquestación de guión, de escenas delirantes de acción, música e interpretación. Pero tampoco, que quede claro, se trata de una obra cerebral como las películas de Zhang Yimou o Chen Kaige. Lee sabe también hacer buen kitsch. Y el público vive eso al dejar el cine bajo el influjo de la melodía final cantada por Coco Lee, especie de Céline Dion oriental.
Desafío
«Wuxia es nuestro 'Pulp fiction' - explica Ang Lee-y yo leo ese tipo de libros desde chico, así como vi series de TV y películas de ese estilo. Siempre pensé en hacer algo parecido, mezclando lo abstracto de las situaciones con el hecho de que las mujeres también protagonizan las tramas wuxias.»
La actriz malaya Michelle Yeoh (vista como pareja de James Bond en «007- El mañana nunca muere»), y el actor Chow Yun Fat («Ana y el rey») son los protagonistas de la historia.
La película comienza con el maestro de artes marciales Li Mu Bai (Yun-Fat) decidido a dejar su espada, llamada Destino Verde y esculpida hace 400 años, y pasar a una vida meditativa. Quien recibe el objeto es una amiga guerrera, Yu Shu Lien (Michele), eximia luchadora con quien Mu Bai tuvo una aventura romántica en el pasado. Poco después, la espada desaparece y allí comienzan los enredos con una joven noble a punto de casarse y hasta una especie de bruja guerrera.
El mayor desafío fue de Michelle Yeoh, estrella de la película, que puede convertirse en la segunda actriz oriental nominada para el Oscar (en 1957, la japonesa Miyoshi Umeki conquistó el premio de coprotagonista por su participación en «Sayonara», al lado de Marlon Brando). La actriz de Malasia mezcla golpes de kung fu con una sensible interpretación, que no le fue fácil. «No sé idioma mandarín-explica la actriz-y tuve que hacer mil esfuerzos con el texto, hubo momentos en que no tenía idea de lo que estaba diciendo, por suerte Ang Lee es uno de los cineastas más pacientes con quienes trabajé.»
Las escenas de acción son un capítulo aparte en la película. Un aperitivo ya ofrecido al público en «Matrix», con Keanu Reeves, y en «Los Angeles de Charly», con Cameron Díaz, Drew Barrymore y Lucy Liu. Los actores son amarrados con pesas a cables y levantados por el aire con una grúa, a veces hasta 18 metros de altura. Ayudados por un equipo de 20 técnicos, hacen sus movimientos, sus saltos y giros, y hasta luchan en pleno aire. Mas tarde, los cables son borrados de la película con la ayuda de computadoras, técnica que otorgó un Oscar a «Matrix».




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