"El humor tan político en TV desplazó al humor puro"

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Luego de veinticuatro años de «Semanario insólito», ciclo que marcó un modelo en la forma de hacer humor y periodismo en televisión, llega hoy a las 22 a «América» una remake: «Semanario, Episodio II». En ese entonces conducían el ciclo Jorge Guinzburg, Raúl Becerra, Adolfo Castelo, Virginia Hanglin, Raúl Portal, Carlos Abrevaya y Nicolás Repetto, en el viejo «ATC», y que luego dio lugar a «La noticia rebelde».

Actualmente, intentarán recuperar algo de ese espíritu Laura Oliva, Luis Rubio, Gisela Marziotta y Diego Reinhold. Con el formato y dinámica de un noticiero clásico de televisión, «Semanario, Episodio 2» satirizará los modismos, lugares comunes y noticieros, pero su anclaje periodístico estará basado en denuncias vinculados con la defensa al consumidor. También tendrá invitados y la dirección creativa de Raúl Becerra.

Dialogamos con Reinhold, quien comenzó en el teatro «under», siguió con las comedias musicales, se desempeña en «Cómico Stand Up 3» en el Paseo La Plaza y debuta hoy en TV.

Periodista: ¿Cómo adaptarán un programa tan enmarcado por una época, como fue la Argentina inmediatamente posterior a Malvinas?

D.R.: Veo que está muy difuso el recuerdo de lo que fue «Semanario insólito». Si bien fue el primer programa que mezcló periodismo con humor, lo cierto es que se basaba en un humor muy inocente. Ese ciclo se reía de la vida cotidiana y urbana, no estaba basado en el humor político, no hacía crítica u opinión, simplemente hacía humor. Eso mismo haremos.

P.: Claro pero fue la base de todos los programas que luego hicieron humor político.

D.R.: Sí, pero el resto de los ciclos luego se volvieron más densos y llegaron los programas de denuncias. Quedó libre el espacio para ir a lo chiquito, a lo cotidiano, por ejemplo, para hablar de los baches de la calle. Buscaremos reirnos del absurdo y del noticiero en sí mismo. En eso se basa el programa, en descifrar los diferentes lenguajes que maneja el noticiero. Y advertimos que son patéticos. Las notas que mandaremos son muy inocentes, el humor es liviano y en permanente contacto con la gente.

P.: CQC también tiene segmentos de ese estilo.

D.R.: Pero la diferencia estará en cómo se cubre. No daremos opinión, seremos serios, no bajaremos la línea cansadora de que el mundo es complicado y que la realidad es terrible. Es un poco de aire entre tanto mensaje negativo.

P.: Usted viene de la comedia musical, ¿qué lo atrajo de la televisión?

D.R.: Siempre quise hacer esto, desde chiquito jugaba al noticiero. La televisión me gusta como medio y posibilidad para comunicar. De los géneros rescato los meramente televisivos, el noticiero, el entretenimiento, en cambio, no elijo la ficción en TV.

P.: Justo ahora que abundan en televisión abierta las novelas, los unitarios, las comedias.

D.R.: Me gustan muy pocas, las sitcoms por ejemplo, porque están muy bien pensadas. Pero no me atraen las ficciones hechas en poco tiempo y a las apuradas, para eso hagamos realities o concursos. Es muy complicado hacer ficción cuando se busca minimizar recursos, porque se advierte que son pobres. Parecen todas iguales.

P.: ¿Estará pendiente del rating minuto a minuto?

D.R.: A full, y si me va mal, meto los dedos en el enchufe. Hablando en serio.. Hoy digo esto, lo tomo en broma pero no sé cómo me puede llegar a atacar ese fantasma. Conozco poco, quizá me afecte pero hoy no me asusta. En la productora no hablamos mucho de rating o publicidad, al menos nosotros, los conductores, sólo nos concentramos en lo artístico.

P.: Comenzó la tercera temporada de «Cómico stand up» donde se presenta junto a Sebastián Wainraich, Peto Menahem y Martín Rocco. ¿Qué novedades presenta?

D.R.: Hemos cambiado la estética, hacemos monólogos e interactuamos entre nosotros, es menos rígido. Tiene musicales parodiados, tiene absurdo, hay menos stand up. Es más vertiginoso, más variado, sorpresivo, también hay una pantalla.

P.: Cuando todo el mundo se lanzó a hacer «stand up», ustedes lo abandonaron.

D.R.: Es cierto, hay tantos shows iguales que decidimos abrirnos del género puro. Está buenísimo como fórmula, como posibilidad creativa, pero quisimos cambiar. Cuando empezamos con el stand up hubo un resurgimiento, pero ahora que todos lo hacen, quisimos hacer otra cosa.

Entrevista de Carolina Liponetzky

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