El insufrible Jason no termina de morir

Espectáculos

«Jaxon X» (EE.UU., 2002, habl. en inglés) Dir.: James Isaac. Int.: K. Hodder, Lexa Doig, Lisa Ryder, Jonathan Potts. PM/13.

Los productores de los «Martes 13» ya no saben qué hacer para resucitar a Jason Voorhaus, el grandulón que mata adolescentes desde 1980 con el rostro cubierto por una máscara deportiva. Lo convirtieron en un asesino tridimensional en «Martes 13 III», lo hicieron luchar contra una chica con poderes paranormales, copia de Carrie, en «Martes 13. La nueva sangre», lo sacaron del largo Crystal para llevarlo a Nueva York en «Jason Takes Manhattan» y, ya hartos, directamente lo mandaron al infierno en «Jason Goes to Hell».

Casi una década más tarde, Kane Hodder sigue haciéndole honor a su apellido y reaparece, máscara mediante, en el espacio. La idea ni siquiera es original como secuela, ya que ya la había perpetrado antes el sádico Pinhead de la serie de «Hellraiser». La aproximación tampoco es muy creativa: el director debutante James Isaac distorsiona la gracia elemental de los «Martes 13» -grupo de adolescentes asesinados de a uno o dos por rollo del film al lado del lago Crystal o en un lugar parecido- y convierte esta novena secuela en una mezcla de «Alien» con «Terminator».

En un futuro remoto unos estudiantes viajan por el espacio y terminan llevando a bordo de su nave una reliquia del pasado, un hibernado Jason que pronto saldrá del freezer para eliminar a todo el mundo.

Argumento

La vuelta de tuerca es que un caprichoso recurso argumental terminará convirtiendo a Jason en un mucho más peligroso Uber-Jason, que no tiene mucho sentido explicar qué es, salvo que es más malo -si algo así fuera concebible, ya que hace 9 películas venía siendo malísimo- y más parecido al robot alguna vez encarnado por Schwarzenegger.

A favor de «Jason X» hay una buena fotografía y algunos momentos eficaces en la puesta en escena de
Isaac -experto en efectos especiales que trabajó en films como «La Mosca», «Festín Desnudo» y «Existenz», lo que le valió una aparición actoral del director de todos estos films, David Cronenberg-. Pero el espacio, los monstruos mejorados, los estudiantes futuristas y toda la parafernalia no consiguen quitarle el tono de cansancio y falta de personalidad a una película que sólo se puede recomendar a los fans del terror poco discriminantes.

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