8 de noviembre 2001 - 00:00

El nuevo siglo también tiene sus jóvenes viejos

Escena de 25 watts
Escena de "25 watts"
«25 watts» (Uruguay, 2001, habl. en español). Guión y dir.: J.P. Rebella y P. Stoll. Int.: D. Hendler, J. Temponi, A. Stort, W. Reyno.

Gusta especialmente a los jóvenes esta comedia uruguaya de costumbres, que sigue las andanzas de tres muchachos a lo largo de un día, desde el amanecer del sábado -arrastrando los pies por el medio de la calle-hasta el amanecer del domingo. Dentro de cierto subgénero en boga, sobre jóvenes desganados y/o medio tontos, «25 watts» se destaca por la frescura de su elenco y sus diálogos, y por la pintura de sus personajes, vistos con cierto cariño, pero también con perceptible ironía.

Como se sabe, los autores del film iniciaron el guión cuando rondaban los 20 años, como un modo de festejarse a sí mismos, y lo concretaron hacia los 25, cuando el festejo tiene un poco más (pero no mucho) de sentimiento de culpa. Sus criaturas son como tantas otras de su época, la diferencia es que ellos después se pusieron las pilas. De todos modos, el film es sólo parcialmente autobiográfico, así como es solo parcialmente naturalista: a diferencia de los personajes principales, interpretados con mesura, muchos personajes secundarios son una franca caricatura, tanto en su elaboración como en el modo de actuación, a cargo de amateurs que quieren lucir su número. Lo mismo ocurre con algunas situaciones.

Al público mayor, en cambio, la película le gusta menos. En el fondo, lo que se retrata es una juventud prematuramente envejecida, sin mayores expectativas, y con más tiempo libre que un jubilado, y unos viejos más bien deplorables, al punto que la dedicatoria, «A nuestros abuelos y abuelas...», parece una cargada. Los muchachos evidencian una sociedad venida a menos, y los viejos de la película ya están venidos a menos, o no están. Y en la forma, lo que se ve es una historia sin mayor historia, una especie de vaivén de figuras relativamente queribles, y/o reconocibles, y un manejo casi atonal de los tonos. El estilo del día, ya se sabe.

Por suerte los autores, Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, manejan bien ese estilo, dándole incluso el correspondiente y salvador tonito local. Sirva de ejemplo el comienzo: ese travelling a lo Jim Jarmush, rematado con una travesura propia de rioplatenses. O el modo en que se representa la mañana. O la presencia de la radio. De todos modos, con unos minutos menos la película hubiera estado mejor.

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