El 5 de mayo y con una estimación de 70 millones de dólares, la casa Sotheby's de Nueva York subastará una de las grandes obras maestras del arte: «El muchacho de la pipa», una pintura temprana de Picasso, realizada cuando el artista tenía apenas 24 años. Apenas se conoció este importante remate, este diario dio la información. Pero ahora se conocen algunos detalles que ni «Sotheby's» reveló. Norman Mailer, para destacar las influencias y afinidades que percibía entre los textos de Apollinaire y las pinturas de Picasso, citó en su libro « Retrato del artista joven» el poema «La chanson du mal». Escritos en 1903, los versos de Apollinaire describen el encuentro entre Marte y Venus («donde bajo las rosas que florecen/ danzan desnudos los hermosos dioses rosas»), que bien pueden haber inspirado no sólo la transición de la dramática época azul a la melancólica rosa -como señaló Mailer-, sino además la significativa pintura del muchacho realizada en 1905. •Hipnotismo
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Fernand Olivier que compartía entonces la vida bohemia de Picasso, cuenta en su libro «Recuerdos íntimos» que el artista había comenzado en esos años a fumar opio. Pierre Daix, biógrafo del malagueño, atribuyó al efecto «extraño e hipnótico» del opio el aspecto « maravilloso» de «El muchacho de la pipa» y «Muchacho con ramo», otra pintura realizada también en 1905.
Aunque Daix insiste «no hay que dudarlo, esto explicaría el aspecto maravilloso de estas pinturas», los directivos de Sotheby's tienen una versión diferente y, por qué ocultarlo, un tanto puritana. El informe de la subastadora dice que «el joven sostiene la pipa en su mano izquierda, quizás como un emblema de madurez», más que para representar el gusto por «una bocanada de humo de tabaco».
También difiere la información que brindan sobre el modelo. Para la rematadora, «podría ser un adolescente conocido como el 'pequeño Louis' que frecuentaba Montmartre», pero los escritos de época dicen otra cosa. Durante los años que vivió en el Batteau Lavoir, Picasso conoció a los poetas Apollinaire, Max Jacob y André Salmon, quien escribe su versión sobre «El muchacho de la pipa»: «Picasso había pintado sin modelo la imagen sencilla, extremadamente pura, de un joven trabajador parisiense, imberbe y vestido de azul. Muy parecido al aspecto del propio artista cuando trabajaba». El poeta agrega que una noche Picasso «le puso al joven una corona de rosas», y que «gracias a ese capricho sublime había convertido su cuadro en una obra maestra».
•Magia
De todos modos, y cualquiera sea su verdadera historia, la pintura tiene la magia incomparable del período rosa. Como « Muchacho desnudo guiando el caballo», una de las 54 obras de Picasso que en 1934 exhibió en Buenos Aires la galería Müller, y que ahora es uno de los mayores tesoros de la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York, pues gracias al criteriodel entonces director del Bellas Artes, Atilio Chiáppori, se perdió la oportunidad de comprarla por 30.000 pesos.
En esos tiempos el Bellas Artes tenía un fondo para adquisiciones y algunos visionarios decidieron adquirir la pintura, pero según contaba el crítico Romualdo Bruguetti, el director dijo que mientras él estuviera a cargo del Museo «Picasso, no iba a entrar». Y se hizo su voluntad.
El director-fundador del MOMA, Alfred Barr, escribió que «la nobleza simple y natural de la composición y de las actitudes» que muestra esa pintura «hace parecer vulgares o débiles a los guardianes oficiales de la tradición griega como Ingres y Puvis de Chavannes».
Ahora, como la importancia de ambas obras es comparable, se podrá calcular el monto de la pérdida en términos no ya estético sino además económicos. El Picasso y otras pinturas ecuestres de Edouard Manet, Edgar Degas y Alfred Munnings, además de un importante dibujo de William Blake (artista que apreciaba Borges), pertenecieron a la colección del matrimonio Whitney; estimadas en un total de 140 millones de dólares fueron enviadas a la venta por la Fundación Greentree de Long Island con el fin de realizar obras filantrópicas.
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