Tita Merello murió anteayer a los 98 años en la Fundación Favaloro y será sepultada hoy en el panteón de Sadaic en el cementerio de Chacarita. Los familiares y el apoderado de la artista decidieron que no se realizara el velatorio de sus restos y que, antes del traslado al cementerio, se realice una misa de cuerpo presente, hoy a las 9 en la iglesia San Pedro Telmo, de Humberto Primo y Balcarce.
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La propia Merello había pedido, antes de morir, que no se envíen ofrendas florales a su entierro y que ese dinero sea donado en beneficio de la Fundación Favaloro, donde pasó internada los cinco últimos años de su vida. Merello murió el martes a las 12.40 del mediodía de un paro cardiorrespiratorio en la Fundación Favaloro. El director de la institución, Eduardo Raimondi, dijo que «ella llegó a los 98 años sin ninguna enfermedad. Estaba un poco deprimida, propio de la edad, pero estaba bien y no había ninguna causa que podría originar su fallecimiento salvo su edad». «Me costó trabajo aprender a vivir, pero aprendí a vivir, a leer, a pensar por mi cuenta. Si fuera verdad que la inteligencia se desarrolla mejor cuando encuentra resistencia, yo tendría que ser la mujer más inteligente del mundo. Fui resistida y resistente», dijo alguna vez la artista.
«Cumplió un sueño de llegar a los 98 años sin estar enferma», comentó Raimondi, quien agregó que hasta sus últimas horas, Tita «estuvo acompañada por una señora, como una dama de compañía». Dos años atrás, estando ya internada en el establecimiento de Favaloro, Tita sufrió la última gran pérdida tras el fallecimiento precisamente de René Favaloro, su protector.
La última salida del edificio de la Fundación que Merello había hecho fue para saludar a su amigo, el animador y empresario Julio Mahárbiz, meses atrás. Coincidían sus amigos en que estaba deprimida en los últimos meses, escuchaba radio continuamente, lloraba y rezaba mucho.
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