25 de junio 2008 - 00:00

"El superagente 86"

Steve Carell compone con respeto al personaje del Superagente 86, que siempre será de Don Adams, y Anne Hathaway es una 99 diferente, pero el que se roba la película es Alan Arkin como el jefe de ambos.
Steve Carell compone con respeto al personaje del Superagente 86, que siempre será de Don Adams, y Anne Hathaway es una 99 diferente, pero el que se roba la película es Alan Arkin como el jefe de ambos.
«El superagente 86» (Get Smart, EE.UU., 2008, habl en inglés). Dir.: P. Segal. Int.: S. Carell, A. Hathaway, D. Johnson, A. Arkin, T. Stamp, J. Caan, K. Davatian, D. Singh.

En la hora cincuenta minutos que dura este divertido largometraje sobre Maxwell Smart (el superagente 86) entrarían una media docena de los viejos episodios de TV protagonizados por Don Adams y Barbara Feldon. Darle un background al agente secreto es sólo uno de los trucos que utiliza el director Peter Segal para darle vida propia a este subproducto de un programa repetido para placer de sus fans en la TV de aire y el cable de todo el mundo.

Smart (Steve Carell) es ahora un analista de CONTROL, la agencia dedicada a luchar contra KAOS, y sueña con llegar a ser un verdadero espía como su amigo, el Agente 23 (Dwayne Johnson), algo que le venía costando unos 8 exámenes. Pero, un buen examen no es todo lo que hace falta para que Smart se convierta en el Agente 86. Sólo lo llaman cuando un sabotaje interno pone en peligro toda la operación de CONTROL, dejando al descubierto la identidad de todos los agentes secretos disponibles. Sólo quedan el flamante 86 y la seductora 99 (Anne Hathaway), recién salida de una cirugía plástica que ha cambiado totalmente su fisonomía. Juntos tienen que acabar con los planes del maldito Sigfrid de KAOS (Terence Stamp), que tiene uno para volar Los Angeles cuando el presidente de los Estados Unidos (James Caan) termine de escuchar a una sinfónica interpretando la Novena de Beethoven. Con un poco menos de metraje y un montaje que priorizara los buenos gags por sobre las escenas básicamente narrativas, el nuevo «Superagente 86» hubiera sido pura diversión, ya que hay momentos ralmente graciosos, como el mambo bailado con una señora gorda y la típica escena de intrusión a través de haces de rayos laser, pero con una rata metida dentro del traje. Por suerte, hacia el final, los gags se apoyan en muy buenas escenas de acción fotografiadas por el experto australiano Dean Semler (el de la trilogía de Mad Max), por lo que el desenlace alcanza el ritmo ideal que no siempre se nota a lo largo de la película.

Carell compone con respeto máximo al personaje que siempre será de Don Adams; en cambio, Anne Hathaway hace una 99 totalmente distinta a la que intepretaba Barbara Feldon. Además de las muy buenas escenas con Caan y Stamp, el que realmente se roba la película es el Jefe, Alan Arkin, en otra exhibición del talento que tiene este gran actor para la comedia. Algunos de sus mejores chistes justifican por sí solos la visión de una película, que no será brillante, pero sí muy divertida.

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