13 de diciembre 2002 - 00:00

"El tango fue mi cable a tierra"

"La música es una sola; todo depende de la conciencia que uno tenga como compositor, del lugar en que se ubique en la sociedad", dice Amanda Guerre-ño, intérprete y compositora de amplio registro. Tan amplio que acaba de editar dos discos muy diferentes: la cantata «Tierra nuestra libertad» y «Música ciudadana», este último recientemente presentado en Clásica y Moderna en un show del que participaron Eduardo Bergara Leumann y Su-sana Rinaldi. En diálogo con este diario, Guerreño explicó: «Hice todos los pasos que corresponden a la academia. Fui de esas pianistas clásicas que se pasaban horas tocando y vivía encerrada en la música, pasé por las etapas de componer mis sinfonías, obras de cámara, obras para distintos instrumentos, para coro, etcétera».

Periodista: ¿Cómo aparecieron los tangos en ese recorrido? Amanda Guerreño
: Yo era de las personas a las que no les gustaba el tango. Escuchaba música clásica, por supuesto, y distintas músicas populares: jazz, folklore, melódica; jamás tango. Pero entré por Astor Piazzolla y, desde allí, hice el recorrido hacia lo tradicional. En un momento cayeron en mis manos unas poesías de Julio Cortázar y sentí que era lo que necesitaba para ponerles música de tango.

• Diversidad

P.: Pero usted toca y compuso músicas muy diversas, obras para piano, para distintas formaciones camarísticas, para orquesta, en un espectro que va de lo popular a las herramientas electrónicas de vanguardia.

A.G.:
Sí, y dentro de todo eso, el tango ha sido mi cable a tierra; con él siento cosas que no me pasan con otras músicas. Lo erudito es para un grupo más pequeño, sobre todo aquello que se desprende del lenguaje clásico al que están los habitués del teatro Colón. Yo misma fui reacia durante mucho tiempo a lo atonal; en mi época de estudiante sólo llegaba hasta Rachmaninoff. Pero mi paso por el Di Tella, el frecuentar otras cosas, mi curiosidad, me fueron abriendo el panorama. Pero esa cerrazón de alguna gente hacia el lenguaje contemporáneo también se da en algunos músicos, que no escuchan música popular por nada del mundo.

P.: ¿Cómo es que llega a editar simultáneamente dos discos tan diferentes?


A.G.:
La cantata, que hice sobre poemas de Dom Pedro Casaldáliga, para coro, tenor y conjunto instrumental fue estrenada en 1988, pero ahora surgió la posibilidad de editarla por un pedido que tuve de Brasil. Entonces, aprovechando el envión y la insistencia de alguna gente querida, me decidí a editar también el álbum de tangos «Música ciudadana», donde hay varios temas míos y clásicos como «Decarísimo», «La casita de mis viejos» o «La última curda».

P: ¿En qué está trabajando por estos días?


A.G.:
Lo último que hice, siguiendo con esa tendencia mía a mezclar lenguajes, es el «Tríptico 2002», para piano y percusión, una obra que va de la música erudita a la batucada final, que toco yo misma con instrumentos no tradicionales. Este año edité también una obra que había escrito en 1992, el «Via Crucis Latinoamericano», para canto y conjunto instrumental. Y el año pasado había hecho una pieza que mezcla piano, saxo y recursos electrónicos; se llama «Bacteria Fililla».

Entrevista de R. S.

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