1 de junio 2006 - 00:00

El tráfico de armas en inteligente comedia negra

Nicolas Cage en «El señor de la guerra», film que trata untema inusual en Hollywood equilibrando humor, aventuras ydrama sin diatribas ni sermones.
Nicolas Cage en «El señor de la guerra», film que trata un tema inusual en Hollywood equilibrando humor, aventuras y drama sin diatribas ni sermones.
«El señor de la guerra» (Lord of war, EE.UU., 2005) Dir.: A. Nicol. Int.: N. Cage, E. Hawke, I. Holm, J. Leto, B. Moynahan, E. Walker, S. Rotibi.

El tráfico de armas no suele ser un tema a tratar de ninguna manera por Holywood. Mucho menos desde el punto de vista de una comedia negra. Y Andrew Nicol, guionista de films tan mainstream como «The Truman Show» de Peter Weir o «La Terminal» de Steven Spielberg, en principio no parecerìa el director indicado para adentrarse en las peores masacres africanas con una mirada irónica.

Pero «El señor de la guerra» es una excelente película sobre el principal negocio del mundo moderno, sintetizado en el personaje de Nicolas Cage, un ucraniano crecido en Brooklyn que aprovecha un contacto familiar cuando los arsenales soviéticos se abren al mejor postor luego de la glasnot.

Desde las promotoras sexies de la exposiciones de venta de armas pesadas, hasta los narcotraficantes que pagan en especies sin dar lugar a discusiones, o los déspotas africanos con ametralladoras de oro y pedidos especiales como la ametralladora de Rambo, todo el printoresquismo de la profesión del protagonista aparece en la película, sorprendiendo sí, pero sin dejar nunca de dar la sensación de que en estos casos la realidad supera ampliamente a la ficción.

El hallazgo de Nicol es el equilibrio, ya que por momentos su película parece una de aventuras -especialmente cuando hay que aterrizar con un avión carguero en medio de una polvorienta ruta de Sierra leona, en medio de de los asombrados transeúntes- que sin embargo paulatinamente deja ver su costado de drama existencialista. Tal como le dice el dictador africano a su mejor proveedor, Nicolas Cage es el verdadero Señor de la Guerra, no su principal cliente. Una película sobre este tema podría dar para diatribas interminables. Si bien la narración en off del propio Cage es un poco larga en la primera mitad del film, el personaje que podría dar sermones, el agente de Interpol Ethan Hawke, no aparece tanto en la pantalla como para arruinar el clima de chistes cínicos para describir realidades tenebrosas de una película que llega profundo a un tema con el que nadie se atrevía.

Dejá tu comentario

Te puede interesar