8 de diciembre 2004 - 00:00

En 1978, Jobim actuó en el país y casi nadie se enteró

Antonio Carlos Jobim, autor de «Garota de Ipanema», murió hace 10 años. En 1978 actuó con Vinicius, Toquinho y Miucha en Mar del Plata (era su debut), pero muy pocos le dieron importancia.
Antonio Carlos Jobim, autor de «Garota de Ipanema», murió hace 10 años. En 1978 actuó con Vinicius, Toquinho y Miucha en Mar del Plata (era su debut), pero muy pocos le dieron importancia.
Errores en los nombres de los artistas, inexactitudes en la información de la publicidad del show, así como inconvenientes durante su desarrollo fueron el marco de la única actuación artística de Antonio Carlos Jobim en la Argentina. En febrero de 1978 se anunció la presentación del espectáculo del Caneçao de Río de Janeiro en el Hotel Hermitage de Mar del Plata, en el que Jobim compartía cartel con Vinicius de Moraes, Toquinho y Miucha.

Sin duda ése no era el lugar ni la fecha para que debutara en la Argentina el mayor compositor de música popular brasileña. Para esa época, Jobim ya era un compositor consagrado a nivel mundial y en especial en el mercado norteamericano, donde había grabado dos discos de larga duración con Frank Sinatra que habían sido récords de venta en el mundo. El autor de «Garota de Ipanema» desembarcó en Mar del Plata para presentar, junto a los músicos cietados, el espectáculo «Estamos ahí», con el que habían debutado con éxito en el Caneçao en otubre de 1977.

Vinicius
y Toquinho eran conocidos en la Argentina por sus shows en «La Fusa».

Miucha
, la ex mujer de Joao Gilberto y hermana de Chico Buarque, era una «cantora» reconocida en Brasil y que debutaba en nuestro país.

José Luis Sánchez
, sobre el espectáculo de Río, comentó: «El show fue un gran éxito. Aquello era una verdadera fiesta, un tiempo de bromas permanentes que duró durante los ocho meses en el Caneçao, y que luego se extendió a la gira por Europa y la Argentina» («A simplicidade do genio», José Luis Sánchez, Editora Record). Este autor comenta que no fue fácil convencerlo a Jobim para realizar el show en Río, porque a él no le gustaba subir al escenario a diferencia de Vinicius y Toquinho, que eran, según declaraciones de este último, «putas de palco».

Cuando se presentó en el Caneçao hacía 15 años que Tom no actuaba en Brasil, desde aquellas noches memorables en «Ao Bom Gourmet», junto a Joao Gilberto, Vinicius y Os Cariocas. Además fue la última vez que los «parceros», Vinicius y Tom actuaron juntos en un espectáculo. El show del Caneçao era una improvisación diaria y la extensión, dependía de la conversación de Tom y Vinicius, que se comportaban en el escenario como si estuvieran en un bar en Ipanema.

Indudablemente esta joya de la música popular brasileña, el éxito del que venía precedido y en particular la presencia de la figura de Jobim con su prestigio y el reconocimiento mundial que contaba a esa fecha, pasó inadvertida para los argentinos, y en especial para la prensa especializada. La presentación del show en la Argentina se produjo en febrero de 1978, aprovechando el receso que impone en Río el carnaval a los espectáculos musicales en salas como el Caneçao.

Los diarios nacionales sólo publicaron los avisos pagos (día 2 en «Clarín» y el 7 de febrero en «La Nación»), una breve crónica del espectáculo sin mayores comentarios firmada por Alberto Ledesma, («Clarín» del 6-2-78), un reportaje del periodista Fernando Sánchez Zinny a Vinicius, donde no se menciona el show, y una breve nota sobre el debut de los artistas brasileños («La Nación», 4-2-78).

En las revistas de la época no hay registro de las actuaciones. El diario local «La Capital» al referirse al espectáculo al que calificó de «excelente», destacó que Vinicius estuvo acompañado por un «cadencioso « Antonio Carlos Jobim y la «sonriente Miusha» (sic) (4-2-78). No es de extrañar que la prensa no ubicara como figura central a Jobim y sí a Vinicius, porque éste era muy conocido por los argentinos. El espectáculo fue recibido en Mar del Plata como una muestra del carnaval brasileño, en especial por la fecha, el lugar, y porque ésta es la principal expresión de cultura brasileña que identifican masivamente los argentinos.

En los días siguientes al debut los diarios locales se ocuparon únicamente con fotografías las salidas de los artistas brasileños en la noche de Mar del Plata. En una de esas notas se lee
«el mundillo del espectáculo veraniego estuvo en la madrugaba de Enterprisse» que era una boite de moda, lugar en que se ven fotos de los brasileños con artistas locales que estaban trabajando en Mar del Plata. Estas fiestas y encuentros fueron notas destacadas en una temporada veraniega que nadie calificó de fracaso pero en la cual se notaban los efectos de la política económica de la dictadura militar que permitía a los argentinos viajar como turistas al exterior por la relación peso dólar, descartando los destinos locales.

En otro artículo periodístico con el título de
«Luthiers y Bossa juntos. Cuando los brasileños invadieron el Roxy», detalla el encuentro de Tom, Vinicius y Toquinho con «Les Luthiers», con registros fotográficos que los muestran juntos y también jugando al truco en el entreacto (10-2 y 14-2 «La Capital»). «Venían a ver el espectáculo y a jugar al fútbol» «Siempre estaban vestidos de blanco y gustaban de tomar copas, tenían muy buen humor» «A Vinicius le enseñamos a jugar al truco» fueron algunos de los recuerdos de Les Luthiers.

• Escenario

El salón Versalles del Hermitage, por sus condiciones y capacidad (150 localidades) no era el lugar adecuado para la presentación de un show de esa categoría, teniendo en cuenta que el Caneçao de Río permite el ingreso de 3500 personas. A ello se sumó las múltiples dificultades que debieron enfrentar los organizadores por problemas con los artistas, ya sea por el clima, como por las salidas nocturnas, que obligó a suspender varios días las funciones con el consiguiente disgusto del público.

En declaraciones para la prensa
Toquinho contó «el problema que les planteó la inestabilidad del clima marplatense, que con sus cambios de temperatura y humedad tuvo a maltraer la garganta de casi todos los integrantes de la embajada visitante» (La Capital 10-2-78). Surge la necesidad de saber el motivo por el cual, existiendo tantos lazos culturales entre la Argentina y Brasil, el mayor compositor de música popular brasileña, al que sus compatriotas contemporáneos homenajearon a su muerte poniéndole su nombre a su principal aeropuerto, y que tanta influencia ejerció y ejerce en los músicos argentinos, pasó inadvertido y oscuramente en su única y accidentada presentación en el país.

Cual fue el motivo para que ni antes ni después de esa fecha nadie lo contratara o lo homenajeara como se ha hecho con otros artistas con menos títulos que los de
Jobim. Las respuestas pueden ser varias y es posible que ninguna sea la correcta. Se puede argumentar que Jobim, a diferencia de Piazzolla, no era un adicto del escenario y del público. Prefería la composición y la grabación al show. Sin embargo ello no impidió que a partir de los '80, con su Banda Nova, se presentara en numerosas oportunidades no sólo en EE.UU. y Europa sino también en Brasil.

Jobim
le tenía terror a los aviones aunque ello no le impidió frecuentes viajes a EE.UU. y su regreso a Brasil. Es posible que la Argentina no fuera un mercado en el que Jobim tuviese un interés comercial especial pero es reconocido por sus biógrafos y los argentinos que lo trataron, que conocía y se interesaba por la música y los músicos argentinos. La historia sólo registra que Jobim, el mayor compositor de música popular brasileña y uno de los mayores referentes musicales de las generaciones de la última mitad del siglo XX, actuó en una sola oportunidad en la Argentina, en Mar del Plata, lugar donde había nacido Piazzolla, ante el desconocimiento general de los argentinos.

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