8 de diciembre 2004 - 00:00
En 1978, Jobim actuó en el país y casi nadie se enteró
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Antonio Carlos Jobim, autor de «Garota de Ipanema», murió hace 10 años. En 1978 actuó con Vinicius, Toquinho y Miucha en Mar del Plata (era su debut), pero muy pocos le dieron importancia.
Vinicius y Toquinho eran conocidos en la Argentina por sus shows en «La Fusa».
Miucha, la ex mujer de Joao Gilberto y hermana de Chico Buarque, era una «cantora» reconocida en Brasil y que debutaba en nuestro país.
José Luis Sánchez, sobre el espectáculo de Río, comentó: «El show fue un gran éxito. Aquello era una verdadera fiesta, un tiempo de bromas permanentes que duró durante los ocho meses en el Caneçao, y que luego se extendió a la gira por Europa y la Argentina» («A simplicidade do genio», José Luis Sánchez, Editora Record). Este autor comenta que no fue fácil convencerlo a Jobim para realizar el show en Río, porque a él no le gustaba subir al escenario a diferencia de Vinicius y Toquinho, que eran, según declaraciones de este último, «putas de palco».
En los días siguientes al debut los diarios locales se ocuparon únicamente con fotografías las salidas de los artistas brasileños en la noche de Mar del Plata. En una de esas notas se lee «el mundillo del espectáculo veraniego estuvo en la madrugaba de Enterprisse» que era una boite de moda, lugar en que se ven fotos de los brasileños con artistas locales que estaban trabajando en Mar del Plata. Estas fiestas y encuentros fueron notas destacadas en una temporada veraniega que nadie calificó de fracaso pero en la cual se notaban los efectos de la política económica de la dictadura militar que permitía a los argentinos viajar como turistas al exterior por la relación peso dólar, descartando los destinos locales.
En otro artículo periodístico con el título de «Luthiers y Bossa juntos. Cuando los brasileños invadieron el Roxy», detalla el encuentro de Tom, Vinicius y Toquinho con «Les Luthiers», con registros fotográficos que los muestran juntos y también jugando al truco en el entreacto (10-2 y 14-2 «La Capital»). «Venían a ver el espectáculo y a jugar al fútbol» «Siempre estaban vestidos de blanco y gustaban de tomar copas, tenían muy buen humor» «A Vinicius le enseñamos a jugar al truco» fueron algunos de los recuerdos de Les Luthiers.
• Escenario
El salón Versalles del Hermitage, por sus condiciones y capacidad (150 localidades) no era el lugar adecuado para la presentación de un show de esa categoría, teniendo en cuenta que el Caneçao de Río permite el ingreso de 3500 personas. A ello se sumó las múltiples dificultades que debieron enfrentar los organizadores por problemas con los artistas, ya sea por el clima, como por las salidas nocturnas, que obligó a suspender varios días las funciones con el consiguiente disgusto del público.
En declaraciones para la prensa Toquinho contó «el problema que les planteó la inestabilidad del clima marplatense, que con sus cambios de temperatura y humedad tuvo a maltraer la garganta de casi todos los integrantes de la embajada visitante» (La Capital 10-2-78). Surge la necesidad de saber el motivo por el cual, existiendo tantos lazos culturales entre la Argentina y Brasil, el mayor compositor de música popular brasileña, al que sus compatriotas contemporáneos homenajearon a su muerte poniéndole su nombre a su principal aeropuerto, y que tanta influencia ejerció y ejerce en los músicos argentinos, pasó inadvertido y oscuramente en su única y accidentada presentación en el país.
Cual fue el motivo para que ni antes ni después de esa fecha nadie lo contratara o lo homenajeara como se ha hecho con otros artistas con menos títulos que los de Jobim. Las respuestas pueden ser varias y es posible que ninguna sea la correcta. Se puede argumentar que Jobim, a diferencia de Piazzolla, no era un adicto del escenario y del público. Prefería la composición y la grabación al show. Sin embargo ello no impidió que a partir de los '80, con su Banda Nova, se presentara en numerosas oportunidades no sólo en EE.UU. y Europa sino también en Brasil.
Jobim le tenía terror a los aviones aunque ello no le impidió frecuentes viajes a EE.UU. y su regreso a Brasil. Es posible que la Argentina no fuera un mercado en el que Jobim tuviese un interés comercial especial pero es reconocido por sus biógrafos y los argentinos que lo trataron, que conocía y se interesaba por la música y los músicos argentinos. La historia sólo registra que Jobim, el mayor compositor de música popular brasileña y uno de los mayores referentes musicales de las generaciones de la última mitad del siglo XX, actuó en una sola oportunidad en la Argentina, en Mar del Plata, lugar donde había nacido Piazzolla, ante el desconocimiento general de los argentinos.




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