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Pero, como siempre, el objetivo fundamental de la feria es la puesta en escena de las 59 galerías, seis art dealers y alrededor de 20 instituciones culturales ante los compradores de arte y un público que se estima, puede llegar a superar los 100.000 visitantes. Y en esta ocasión el aporte económico de los patrocinantes cobra un sentido diferente, porque ha sido utilizado para expandir un complejo y extenso programa de actividades culturales que apuntan a colocar a arteBA en el circuito de las ferias internacionales, y sobre todo a captar la poderosa clientela brasileña.
La industria argentina está recuperando el terreno perdido, y este avance se advierte en el apoyo al arte, sobre todo el contemporáneo, que como lo entendieron hace años en Brasil, brinda una imagen renovadora y de empuje. La respuesta de las empresas recuerda el final de la década del '50 y la del '60, cuando la flamante burguesía industrial valoró al arte moderno, y por primera vez se incorporaron obras de artistas argentinos y extranjeros decididamente contemporáneas en las colecciones argentinas.
Como la que reunió el Instituto Di Tella, la más importante que haya existido nunca en el país con carácter corporativo.