13 de noviembre 2001 - 00:00

En dúo, pierde Víctor Manuel

En dúo, pierde Víctor Manuel
Actuación de Víctor Manuel y Ana Belén. Con D. San José Sánchez (teclados, guitarra), M. Díaz Fernández (teclados), J. Saiz Martínez (bajo), A. Ulrich Pittwitz (saxos, flauta), A. Crespo Dueñas (batería), O. Greco (guitarra, coros, armónica) y A. Duarte Fernández (percusión). (Teatro Gran Rex, 10 y 11/11.)

En las dos horas y media de recital, Víctor Manuel y Ana Belén se reparten democráticamente el tiempo, en una sucesión que invariablemente les otorga de manera regular dos temas a cada uno. Con el mismo criterio, ambos reparten su espacio entre las canciones más tradicionales de sus repertorios con las incluidas en sus discos más recientes «El hijo del ferroviario» ( Víctor) y «Peces de ciudad» ( Ana). Y también comparten una banda de formación pop con mucho sonido a teclados y a percusión. Sin embargo, no eligieron el mismo criterio de reparto en cuanto a lo estético.

Los dos -aunque el proceso se hace mucho más evidente, lamentablemente, en Víctor Manuel en virtud de su pasado-se volcaron hacia un pop intrascendente que no tiene intervalos ni cambios en ningún momento del espectáculo. Ana Belén siempre estuvo mucho más cerca de la música «de mercado»; y ese estilo resulta en ella relativamente normal. Por eso, es la que menos se reciente con esta estética que muchas veces choca con el contenido de las canciones.

Pero en su esposo resulta casi patético ver cómo creaciones emblemáticas e incuestionables -como «Asturias», «Sólo pienso en ti», «Quiero abrazarte tanto», «Adónde irán los besos», «Cruzar los brazos», «Nada sabe tan dulce como tu boca» o «Ay amor»- se transforman hasta perder buena parte de su esencia. Y hasta se lo nota desprolijo en la afinación y confundido en la interpretación. Por más conocido -aunque ella siempre contó con más recur-sos vocales que expresivos para el canto-, lo mejor del recital lo brindó Ana, con sus ya tradicionales versiones de «Lía», «Yo también nací en el 53», «España camisa blanca», «A la sombra de un león» o «El hombre del piano». Víctor Manuel sigue mereciendo respeto por las valiosas composiciones ya mencionadas, pero ni los temas nuevos, ni la propuesta estética general los hacen hoy artistas interesantes.

R.S.

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