Endeble spaghetti western brasileño

Espectáculos

Bacurau, en Brasil. Aquí, atajacaminos. En otros lados, chotacabras. Pájaro feo, nocturnal, de malas costumbres. Por alguna razón, Bacurau han bautizado al pueblito ficticio del sertao de Seridó, entre Río Grande do Norte y Paraíba, donde se ambienta este divague sanguinolento, deudor de ciertos western-spaghetti con intención de fábula política.

La cosa es simple. Justo cuando murió la matriarca y de vieja sabia solo queda la doctora (irreconocible Sonia Braga), el sitio deja de aparecer en los mapas, no tiene más señal de internet, y el camión cisterna que lo abastece pierde agua porque en el camino le han tirado tres balazos. Llega el gobernador, trayendo un camión volcador con libros rotos, alimentos vencidos y remedios de venta ilegal. Quiere que lo reelijan. Y llega un alemán con un grupo de norteamericanos racistas alegremente armados y con zona liberada para dedicarse a la cacería de seres humanos. Ante eso, los pobrecitos lugareños que ni agua tienen, apenas disponen de una droga psicotrópica, una banda de jóvenes delincuentes que siguen la tradición nordestina de cortar cabezas a machetazo limpio, algunas armas, más o menos una por persona, y cierta devoción por los cangaceiros. En fin, habrá duelo y eliminatorias. La idea es buena y promete sano esparcimiento. Pero Kleber Mendonca filho y Juliano Dornelles, su habitual productor aquí metido a codirector, no han sabido manejar los tiempos, tensar al máximo el suspenso, ni exprimir a fondo la parte más jugosa, ni la más política. Se disfruta la pelea, pero daba para más.

P.S.

“Bacurau” (id, Br.-Fr., 2019); Dir.: J. Dornelles & K. Mendonca filho; Int.: T. Aquino, T. Lima, U. Kier, S. Braga.

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