28 de febrero 2002 - 00:00

Enojo

Julio Bocca está muy enojado con el Teatro Colón. El bailarín acusó al teatro de frustrar la posibilidad de sus actuaciones en su sala por culpa de una propuesta indigna hacia su trayectoria como artista. Bocca había pactado con el Colón, hace tiempo, el ballet «Manon» de MacMillan para abril de este año, funciones que se frustraron por la actual crisis económica. En su reemplazo, el bailarín sugirió un programa distinto, que no ocasionara gastos de derechos, vestuario y escenografía, como el segundo acto de «Giselle» o el ballet «Carmen», aclarando que no cobraría cachet sino que iría a porcentaje de la recaudación.

El Colón, según Bocca, rechazó esta propuesta, y le pidió en cambio que, dentro de una nueva producción que se le pediría a Ana María Stekelman, él incluyera los solos y algún «pas de deux», en tanto que ellos completarían el programa con el estreno de otro ballet. «Mi presentación en el Teatro Colón se reduciría a reiterar un par de coreografías que ya vengo representando desde hace por lo menos dos años. Eso me pareció lo que en términos teatrales se denomina «una rascada», dijo Bocca. Por televisión, Bocca dijo que nunca bailaría de nuevo en el Colón «salvo que me paguen un millón de dólares como le pagan a los extranjeros». Ayer aclaró que dijo esa cifra como «una figura alegórica, como son todos los cachets que se le han venido pagando a figuras extranjeras durante años».

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