Entusiasta exhumación de una ópera olvidada

Espectáculos

«Nina, ossia la pazza per amore». Opera en dos actos. Mús.: G. Paisiello. Lib.: B.J. Mersollier de Vivetiéres. Trad.: G. Carpani. Dir. Mus. : B.D Astoli. Régie : L. Waisse. Orquesta Académica del Colón y Coro Vocal Meridión. (Teatro del Globo, repite: hoy.)

El Taller de integración operística del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón junto a la Orquesta Académica del mismo teatro y la Fundación Victoria Ocampo presentaron el estreno sudamericano de esta ópera de Giovanni Paisiello (1740-1816).

Paisiello
fue un compositor suficientemente apreciado en su época. Varias de sus obras se convirtieron en éxitos (sobre todo «El barbero de Sevilla», vista hace unas décadas en el teatro Colón, y la «Nina» que ahora se estrena), pero con el paso del tiempo su nombre fue desapareciendo de los repertorios de los grandes teatros líricos. Sólo en contadas ocasiones se ha vuelto sobre sus producciones que quedaron sepultadas bajo el influjo magistral de la productividad mozartiana, por ejemplo. Los musicólogos muchas veces reclaman por estas piezas, para ellos olvidadas, pero no en vano las obras de los compositores más célebres representados en la actualidad han extendido un velo sutil sobre aquellas propuestas que si bien tenían algunos valores estéticos nunca lograban las alturas de sus contemporáneos aún hoy en plena vigencia como Rossini, Bellini, Donizetti o el Mozart de las óperas italianas.

Estrenada en Caserta, en el Palais Royal, en 1789, «Nina» es una ópera que combina elementos bufos y trágicos. Paisiello posee imaginación melódica y pulso dramático en la exposición de los distintos caracteres, sobre todo el de la protagonista, que como indica el título está loca por amor. La sencillez de la estructura teatral de la obra, la de la música y también la de la palabra cantada permite que se la vea con agrado, aunque por momentos la acción se torne algo reiterativa y tediosa.

Es plausible la realización del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón a cargo de egresados y estudiantes de las carreras que se dictan en él. El esfuerzo es grande y los resultados muy positivos tanto por la exposición de los roles centrales cantados con calificadas voces como la de
Cintia Velásquez en el arrojado personaje de Nina y las no menos valiosas de Gabriela Ceaglio, Walter Schwarz, Gustavo Zahnstercher, Santiago Burghi y Carlos D Onofrio -un tenor de excelente canto-como el amado Lindoro.

Muy bien la
Orquesta Académica que dirige como titular Carlos Calleja y, que para «Nina», tiene como concertador invitado a Bruno D Astoli. También la régie de Lizzie Waisse, dentro de su despojada estética, maneja los resortes de la historia con precisión y belleza. La participación de muchos de los integrantes del Instituto en los distintos rubros hizo posible esta «Nina» cálida y poética en la que también canta el Vocal Meridión, dirigido por Ana Laura Sluvis, redondeando una performance tocada por el gran entusiasmo de todos sus responsables.

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