20 de febrero 2003 - 00:00
"Era hora de que acá se reconozca el tango"
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Periodista: ¿Cómo se siente en este nuevo cumpleaños?
Mariano Mores: Con toda la energía y con todo el entusiasmo para seguir trabajando, viajando, haciendo tango, que es una de las cosas que me hace más feliz. Siempre hago lo posible por festejar mi cumpleaños aquí; y a pesar de que el clima no venía muy bien, parece que Dios me premió porque ese día tuvimos un sol a pleno.Así que pudimos festejar con mi familia y con mis amigos íntimos.
P.: Ahora lo espera una ajetreada agenda en Buenos Aires...
M.M.: Sí. Esta vez regresaré un poco antes de lo habitual porque tengo que empezar a preparar el espectáculo que haremos el 8 de marzo en el teatro Gran Rex. Será una despedida de la Argentina antes de una serie de shows que tengo que hacer en Chile, en un teatro de Santiago en el que habitualmente se programa música clásica. Creo que soy el único que ha tenido el privilegio de tocar tango en esa sala. Y como estuve el año pasado y tuve un éxito enorme, han vuelto a contratarme.
P.: ¿Cómo será este nuevo espectáculo?
M.M.: Usted sabe. Yo siempre hago lo mismo. Lo mío es hacer música, con una gran orquesta, con ballet y con los cantantes, que esta vez serán Daniel Cortés, mi hija Silvia Mores y mi querido nieto Gabriel Mores.
P.: ¿Después de Chile qué?
M.M.: Después de Chile tengo que viajar a Letonia.Allí voy a dirigir una grabación con la Sinfónica de Letonia con títulos consagrados de nuestra música ciudadana. No puedo decirle el programa porque de eso se está ocupando mi nieto Gabriel, que fue también quien hizo el contacto con esta gente. Pero sin duda habrá algunos títulos míos y otros clásicos de nuestra música. Lo que sí puedo asegurarle es que me llena de orgullo saber que el tango se ha ganado ese respeto y esa admiración en todo el mundo como para que organismos orquestales de esta envergadura se interesen por grabarlo y por convocarme para eso.
M.M.: Mire. En principio me alegra muchísimo saber que en nuestro país el tango está teniendo el reconocimiento que jamás dejó de tener en todo el mundo; y eso puedo decírselo porque yo he viajado permanentemente por todas partes y es así. Ya era hora de que aca pasara lo mismo. Lo que sí creo es que en Argentina debería tener más difusión, ocupar mayor espacio en la radio y en la televisión -y me refiero al tango como a cualquier expresión del arte-, porque es la única manera de que la gente se entere de lo que está sucediendo y de que los jóvenes tengan un lugar donde expresarse.
P.: Usted tenía el deseo de escribir una ópera ¿Cómo va ese proyecto?
M.M.: Efectivamente. Es algo que tengo muchas ganas de hacer porque además he recibido propuestas, tanto de Europa o de los Estados Unidos como de mi propio país. Claro que, de hacerlo, será con todos los honores y la responsabilidad que requiere un trabajo de estas características. Se imagina que no puedo tirar por la borda tantos años de trabajo.
P.: ¿Ya tiene libretista?
M.M.: No aún. Esa es una tarea difícil la de dar con un libretista con el que me sienta a gusto trabajando.
P.: Si viviera Discépolo...
M.M.: Eso sería maravilloso. Por supuesto que sí. Y esto que usted dice me trae a la memoria que en el momento de fallecer Enrique teníamos el proyecto de hacer juntos una comedia musical. Yo estaba trabajando muy bien en Brasil y a mi regreso tenía que viajar a Pinamar, donde Discépolo había alquilado una casa hermosa con pileta, para que ahí pudiéramos estar juntos y tranquilos y planear nuestra actividad común. Lamentablemente, la muerte lo sorprendió y no pudo ser. De todos modos, yo sé que la ópera se va a hacer porque no es en vano toda la experiencia acumulada a través de tantos años y de tantos temas que se han metido en el corazón de la gente de todo el mundo.




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