27 de julio 2001 - 00:00

Es ingenuamente depravada, pero resulta divertida

Todo sobre Adam.
"Todo sobre Adam".
«Todo sobre Adam» («About Adam», Irlanda-EE.UU., 2000, habl. en inglés). Dir.: G. Stembridge. Int.: S. Townsend, K. Hudson, F. O'Connor.

En sus primeras escenas, esta original película irlandesa no luce muy prometedora. Pero la estética cursi y los lugares comunes poco a poco empiezan a experimentar una metamorfosis en algo tan extraño, políticamente incorrecto y demodé como una comedia erótica, plagada de pecados irredimibles y tentaciones irresistibles...

Justamente, el mayor mérito de «Todo sobre Adam» es vencer el miedo al ridículo que suele llevar a la mediocridad a las comedias románticas británicas actuales, alcanzando un nivel más adulto e ingenuamente depravado y logrando un equilibrio razonable entre la sutileza de una comedia romántica inglesa y el tono sexy pero light de una producción hollywoo-dense. La incapacidad de resolver la trama no impide pasar un rato agradable, con una tensión erótica constante y varios gags bien ejecutados.

Ya, de por sí, el planteo argumental se atreve a cosas poco comunes: un desconocido logra seducir a toda una familia; comprometido con una de tres hermanas, un impulso irrefrenable lleva al anodino protagonista a conquistar a las otras dos hermanitas, y a cualquier cosa que se cruce en su camino.

El resultado supera a la mayoría de los edulcorados ejemplos ingleses del género, aunque no tiene un buen sentido del casting (las mujeres son excelentes, empezando por la hermosísima Frances O'Connor, pero casi todos los papeles masculinos están muy mal cubiertos) ni del rigor argumental. Es muy fácil encontrar grietas y cabos sueltos que condenan a un film supuestamente sofisticado a la categoría de novela caribeña realizada sin mucho cuidado.

Enredos

Como las fallas del guión se vuelven obvias recién al final, es agradable dejarse llevar por los enredos narrados al estilo «Tiempos violentos», con repeticiones de escenas en distintos momentos del film. El toque irlandés se pierde casi totalmente, cualidad que sirve para evitar los típicos detalles folklóricos capaces de arruinar la mejor película.

La dirección de arte es pésima, incluyendo el vestuario y la escenografía, pero son detalles que no disminuyen el atractivo de
Frances O'Connor, la bella hermana intelectual que un buen día se decide a recuperar el tiempo perdido.

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