27 de diciembre 2002 - 00:00

Escenarios desnudos, pero mas público

Escenarios desnudos, pero mas público
En una temporada signada por la ausencia de grandes producciones y un bajísimo nivel presupuestario, la cartelera teatral porteña alcanzó un total de 500 espectáculos aproximadamente. Esto habla de la energía y voluntad de trabajo de la gente de teatro que, aun en condiciones paupérrimas como las que padeció el sector durante este año, desafió la crisis económica con espectáculos de calidad y muy pocos recursos.

Una vez más se cumplió la ecuación que viene repitiéndose en los últimos años: a mayor crisis, mayor presencia teatral. Algo que no sólo se refleja en la gran cantidad de títulos ofrecidos sino también en la creciente inauguración de salas dentro del circuito off Corrientes, algunas de ellas ubicadas en lugares bastante atípicos como por ejemplo la vivienda particular de un actor (tal el caso de la Sala Timbre 4, inaugurada recientemente en el barrio de Boedo).

• Ausencia de musicales

El año se ensombrece si se considera la repentina ausencia de grandes producciones musicales, como las que habían comenzado a proliferar en los años anteriores. Puestas como «La bella y la bestia», «Los miserables» o «Chicago» sirvieron, entre otras cosas, para demostrar que los artistas argentinos están excelentemente capacitados para encarar un gé-nero que hasta hace poco era patrimonio exclusivo de europeos y norteamericanos.

Lamentablemente, la suba del dólar y la incertidumbre que desató «el corralito» financiero hizo que en 2002 cayeran proyectos tan interesantes como «Cabaret» (la exitosa versión «dark» de Sam Mendes, el director de «Belleza Americana») aun cuando el elenco ya se había completado. Semejante panorama hizo que el productor Alejandro Romay dejara de
lado varios musicales que tenía en carpeta y optara por volver a «El violinista sobre el tejado», un espectáculo menos costoso que sus anteriores producciones «Fiebre del sábado por la noche» y «La tiendita del horror», pero que finalmente resultó mucho más taquillero.

Por otra parte, Romay dio carta libre a su hijo Diego para producir el musical «Tanguera», uno de los más grandes éxitos de esta temporada que culmina, y en la única producción extranjera que se conoció fue el musical brasileño «South american way - Carmen Miranda» de Miguel Falabella (el autor de «Nosotras que nos queremos tanto»), que lamentablemente no logró despertar en el público el interés que merecía.

• Teatros oficiales

El Teatro Nacional Cervantes y el municipal San Martín también vieron reducida al mínimo su oferta de espectáculos. El primero optó por ofrecer este año un foro de drama-turgos latinoamericanos para paliar de alguna manera la suspensión de su ya tradicional Festival Iberoamericano, que también estará ausente en 2003. Pero, pese a su modesta programación, logró al menos un éxito de taquilla, el «Stefano» protagonizado por Luis Brandoni.

Por su parte el Teatro General San Martín resignó el estreno en la Argentina del
«Edipo Rey» dirigido por el catalán Lluís Pasqual con el protagónico de Alfredo Alcón (y que tampoco se podrá ver el año próximo) y dejó de lado la presentación de «Danton» que exigía un elenco numeroso. En compensación, logró un desbordante éxito de público con su modesta producción de «Copenhague», un drama entre científicos, basado en dos personajes reales ligados a la física nuclear, que cautivó al público por su intriga y contenido ético. A pesar de la crisis, el director argentino Alfredo Arias, (residente en París y autor de «Mortadela», «La mujer sentada» y «Niní») trajo este año a la pequeña sala del Centro Experimental del Teatro Colón una versión -casi de cámara-de «Las criadas», de Jean Genet. Además, decidió contratar a la actriz y cantante Alejandra Radano (la dúctil intérprete de «Chicago» y «Canciones degeneradas») para su nuevo espectáculo «Concha bonita» que se acaba de estrenar en París, y que difícilmente se pueda ver entre nosotros.

• Exodo a España

Otra de las tendencias más notables de esta última tempo-rada fue el desembarco, en España, de numerosas producciones nacionales. El primer puntapié lo dio Alejandro Romay quien compró y reacondicionó el teatro Alcalá de Madrid para estrenar allí sus propios espectáculos, entre ellos «Tanguera» y la muy premiada «Venecia» de Jorge Accame, con dirección de Helena Tritek, esta vez con elenco español. También Carlos Rottemberg se plegó a esta iniciativa y ya estrenó en la capital española «No seré feliz pero tengo marido» y «Confesiones del pene», con buena acogida.

Hasta ahora los elencos argentinos llegaban a Europa a través de Festivales Internacionales, como sucedió con el
Periférico de Objetos o los directores y dramaturgos Federico León, Javier Daulte y Rafael Spregelburd, entre tantos otros. Pero ahora el teatro comercial también parece haber encontrado su nicho en el viejo continente (al menos en España).

El próximo 8 de enero
Ricardo Darín, Oscar Martí-nez y Germán Palacios representarán «Art» en el teatro Infanta Isabel de Madrid. Cómo se recordará, la obra fue estrenada hace cinco años atrás en Buenos Aires bajo la dirección del inglés Mick Gordon.

Cada vez son más los artistas que quieren probar suerte en el exterior, como por ejemplo el director
Claudio Hochman, actualmente radicado en Portugal, y el conocido vestuarista Pepe Uria instalado desde hace unos meses en Madrid. En Buenos Aires, sin embargo, siguen sumándose estrenos y nuevas salas (como el Chacararean Teatre, a inaugurarse el próximo 9 de enero en Palermo Viejo) y lo mismo podría suceder en Mar del Plata, donde la actual tempo-rada teatral, con más vera-neantes que se vieron obligados a resignar el viaje al exterior, promete captar más público que en años anteriores.

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